Historias de Eliminatorias: la increíble noche que Jan Tomaszewski y el culo polaco eliminaron a Inglaterra del Mundial de 1974

¿Inglaterra fuera del Mundial? QUÉ COSA TAN INCREÍnaaaah, la verdad que si pasa hoy en día es un suceso de tinte más mediático que inesperado. Pero la primera vez que los Piratas quedaron fuera de un mundial fue todo un acontecimiento para el mundo del fútbol, y un shock tremendo para todo Inglaterra en todos los aspectos. Aquí les contamos como fue.

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Semivirgos y debutadores en Mundiales de Fútbol: Australia en 1974

Hoy se nos hace casi rutinario ver entre los invitados a la carpeta roja (?) de los mundiales de fútbol a Australia; pero hubo un tiempo en el que esto no solo era totalmente inesperado sino hasta exótico. Les contaremos acá  en este Blog_Indie_Hipster la primera vez de los australianos en mundiales, en 1974.

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Los jugadores son lo más sano (jiji) del fútbol: los puteríos de Alemania y Holanda en 1974

Las historias de puteríos causados por codicia y egos encontrados no son exclusivas del fútbol de hoy, nononono. Por ejemplo, debajo de la la explosión mundial de la selección holandesa de fútbol en el Mundial de 1974 hubo mucho más que esa imagen de fútbol total y lirismo eficiente y pobrecitos se merecían el título y toda esa monserga que lee uno de chico. Es más, te digo que ese terrible equipo al que en la final le faltaron cinco para el florín (?) estaba socavado por peleas internas originadas por mezquindades indignas de un grupo de profesionales. Pero sus rivales en la final no se quedaban atrás: los alemanes arrastraban una vergonzosa historia de codicia que por poco priva a su afición de su segundo título mundial. Si no lo sabía se lo contamos acá, y si no, también.

El Holandés revoleador (de caca)

El figurón de la selección holandesa de 1974 era el egocéntrico, crack, multicampeón y figura mundial Johan Cruyff. El flaco era el centro de atención de esa selección holandesa que retornaba a un mundial después de 36 años de ausencia en medio de una gran expectativa. Y ojo que cuando digo “centro de atención” me refiero no solo dentro de la cancha: todas las crónicas coinciden en que a Johan le gustaba la plata más que coger, y si había algo que lo llenara más que el billete era el imponer sus deseos sin importar los demás. Siendo Cruyff el crack máximo del fútbol europeo de esos años le era fácil lo anterior; lo sabía el Barcelona, que se movía presuroso con cada pedido/idea/capricho que se le cantaba en las huevas al habilidoso jugador. ¿Un ejemplo? El entrenador alemán Hennes Weisweiler sería eyectado del Barcelona preciso después que el crack no fuera alineado contra Sevilla en un partido de 1976…

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La selección holandesa en 1972. El portero Jan van Beveren es el primero de arriba, Cruyff es el tercero de los hincados. (Fuente)

La cosa era igual en la selección, como era de esperar. Desde que Cruyff tomó dimensión de figura mundial comenzó a imponer sus gustos y decisiones en el equipo, y se aprovechó de esto para tener más libertades que el Chicho Serna con los árbitros cuando jugaba en Boca. Cruyff y algunos de los del llamado Clan Ajax (Johan Neeskens, Arie Haan, Wim Suurbier, Ruud Krol, Gerrie Mühren, Piet Keizer y Johnny Rep) tenían ventajas económicas y disciplinarias sobre la mayoría de sus compañeros en la selección: llegadas tarde a los entrenamientos, libertad para fumar en el vestuario, escogencia de qué partidos amistosos jugar o no, ausencias de la concentración por viajes así fueran de placer. Muy liberal todo, pero lo más lógico en estas situaciones es que los que están afuera del queso se azararan, y esto fue precisamente lo que pasó. Los inconformes con el estado de cosas eran principalmente los provenientes del Feyenoord: Rinus Israël, Wim Rijsbergen, Wim Jansen, Eddy Treijtel, Theo de Jong o el crack Wim van Hanegem. Pero el que se destacó de los inconformes fue el gran portero del PSV Eindhoven Jan van Beveren, una leyenda del fútbol holandés, un gigante de esos que parecía tapar el arco nada más parándose en frente, y que aparte tenía unos reflejos que te sacaba un obús a quemarropa mandado al ángulo. Van Beveren no tenía pelos en la lengua (¿de dónde putas sacaron ese dicho? Qué gonorrea tener la lengua peluda… eh, sigo) para hablar las cosas y así disparó a los del Clan Ajax por ejemplo después de la fallida clasificación al Mundial de 1970: “No nos hemos clasificado porque algunos jugadores han olvidado la importancia del torneo, se han dedicado a hablar únicamente de dinero y han carecido del compromiso adecuado. Ha sido una gran decepción” ¡BUM!

Por declaraciones como estas el talentoso flaco le agarró ojeriza (?) a van Beveren, pero comía callado; porque quién putas sacaba al inmenso portero de la titular, y más cuando con sobradas actuaciones ayudó a la Oranje a clasificar al mundial de 1974. Pero en el camino al mundial pasaron dos cosas determinantes: 1) el DT que los había clasificado, el checoslovaco František Fadrhonc, no renovó su contrato con la selección y fue reemplazado por el multicampeón con Ajax Rinus Michels, y 2) nuestro Jan se lesionó feo en la ingle y se alcanzó a recuperar justo antes del inicio del torneo. Acá Cruyff agarró el centro perfecto y la picó de volea: cuando el portero se recuperó y pidió al nuevo técnico jugar solo un tiempo en un amistoso previo al debut mundialista, Cruyff presionó feo a su entrenador para que le exigiera que jugara los 90 minutos so pena (?) de no ser convocado. Van Beveren dijo que por qué tengo que jugar todo el partido Michels dijo porque sí viejo lo digo yo Van Beveren respondió que pero así es muy duro don Rinus el técnico dijo así son las cosas mijo lo toma o lo deja van Beveren dijo ahhhh me imagino que ese flaco malparido está echándole carbón Michels dijo piense lo que quiera Van Beveren dijo entonces me voy suerte es que les digo (?). (Fuente)

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Rinus Michels, a la izq cuando era jugador en el Ajax, a la derecha como entrenador

La alineación del técnico holandés con Cruyff era entendible dado que Michels era de la entraña profunda del Ajax. Como jugador había estado doce años en el club con números muy respetables, ganándose fama no solo de rendidor sino de excéntrico: es conocida por allá una anécdota en la que por broma se presentó vestido de mujer con abrigo de piel y todo (!!!) al hotel donde jugaban antes de un partido de visita. Ehh, sí, sí, “BROMA” (?). Pero como entrenador en el Ajax impuso unas reglas y disciplina que rápidamente se ganaron la autoridad de sus dirigidos, que de seguro no conocían esa incómoda anécdota (?). Total que cuando arribó a la selección, menos de un mes de iniciar el campeonato de 1974, tuvo la aprobación casi unánime de los seleccionados. Pero enseguida se hizo del lado del clan Ajax no solo por preferencias sino por evitar un boicot, y entre otras cosas apoyó la “sugerencia” de Cruyff de poner en el arco al mediopelo de Jan Jongbloed (como ya contamos por acá). Algunas fuentes afirman que Jongbloed fue elegido por Michels por su habilidad para jugar con los pies (con las manos era otra cosa), pero da que pensar dado el pobre historial del arquero (remitirse al citado post).

La defenestración (?) de van Beveren fue notoria no solo por su dimensión como jugador sino por la mediopelez de su reemplazo. Pero otras que ocurrieron en el camino, sea por decisión técnica o por otras razones, ehhh, desconocidas, no fueron tan mentadas porque se disimularon con la altísima calidad de los que sí jugaron. Como por ejemplo la no convocatoria de Willy van der Kuijlen, el mayor goleador de todos los tiempos de la Eredivisie (hizo 311 goles en 545 partidos ¡jugando de volante!), que no fue llevado a Alemania por razones que no conocemos. Ah, sí: jugaba en el PSV Eindhoven. O la polémica y efímera convocatoria de Willi Lippens, alemán de nacimiento y germanoparlante pero de madre holandesa, que en su único partido con la selección naranja fue víctima del burling (?) de sus propios compañeros por el temita ese de la nacionalidad, ¿vio? (jugadores como Van Hanegem y Krol que habían perdido a su familia a manos del ejército alemán en la Segunda Guerra Mundial fueron particularmente hostiles con el doblecamiseta)). Van der Kuijlen junto con Jan van Beveren fueron vueltos a llamar a la Oranje en 1975, pero el primero la cagó feo en contra del patrón Cruyff: resulta que al ver llegar al Flaco y a Neeskens a una práctica de la selección un día más tarde que sus compañeros, el volante del PSV soltó un maligno (?) “Ahí vienen los reyes de España”. El chascarrillo (?) llegó a oídos de Cruyff, que acto seguido hizo la propia de él: le exigió al técnico (ya no era Michels) que sacara a van der Kuijlen y ya que estamos a van Beveren o si no él se iba a la mierda. Obvio que sacaron a los dos del PSV: ningún técnico se iba a hacer cargo de echar al ídolo del país.

Willy Van De Kuijlen

Willy Van De Kuijlen

Pero todos estos vergueros al final parecían enterrados entrado el torneo de Alemania 1974, en el que los holandeses se pasearon sobre todos los rivales en bicicleta durante la primera y segunda rondas. El mundo estaba cama laaacaaa con el juego de los holandeses en general y de Cruyff en particular; los de naranja se convirtieron en firmes candidatos al título y todo parecía encaminado a una histórica desvirgada precisamente en casa de los odiados alemanes. Con sus victorias sobre Alemania Oriental, Argentina y Brasil los holandeses clasificaron a la final en la que esperaban ganarle fácil a los locales, que medio a los tumbos y solo mostrando autoridad en la última parte del torneo habían clasificado… A ver, y ¿cómo venían los alemanes?

Si, ¿por Die haus cómo andamos? Toten codiciosen

Del intríngulis (?) de la selección de fútbol de Alemania Federal en 1974 se cuenta muy poco. Los teutones, dirigidos por el respetado Helmut Schön, estaban enclaustrados en una concentración en Malente (suburbio de la ciudad de Münster) cerrada por todos lados y cuidada por guardias y perros armados (los guardias, no los perros, aclaro) y una altísima seguridad, por temor a otro suceso como el de los atletas israelíes en las Olimpiadas de Munich. Era un encierro en teoría, pues igual la mayoría se escapaba bajo la aprobación tácita de todos; por ejemplo el Káiser Franz Beckenbauer no perdonaba su salida diaria /nocturna al amparo de la oscuridad (?) para ir a lubricarle las coyunturas a la actriz Heidi Brühl (uoffffff). Otros frecuentaban sitios de, eh, esparcimiento en la cercana Hamburgo. Escapadas necesarias para todo hombre de bien (?) y que no afectaban la moral ni la disciplina del equipo.

Pero la verdad es que los jugadores alemanes estaban llenos también de problemas y con un puterío tremendo que estuvo a esto no más de dejarlos sin título mundial. ¿La causa? A ver si adivinan: el vil metal. La gloria, el orgullo, la patria, la supremacía aria (?) y el honor de regalarle el triunfo al pueblo alemán les valía Bergen a casi todos los integrantes de esa selección alemana de 1974. Porque lo primero que los preocupaba, lo que los desvelaba y no los hacía concentrar ni disputar amistosos con ganas, era la pregunta: “¿Y cuánto billete nos vamos a llevar si quedamos campeones?”. La inquietud parecía dilucidada días antes del inicio del torneo: la Federación alemana de Fútbol (DFB) acordó con los jugadores otorgarles un premio de 30,000 marcos en caso que lograran el título. Cifra que les pareció suficiente a los seleccionados alemanes… hasta que conocieron un dato que les envenenó la cabeza: la cifra era notoriamente inferior a los premios que iban a recibir otras selecciones participantes al mundial.

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Uli Hoeness, Beckenbauer y Gunter Netzer pen$ando en co$a$ diver$a$ en una práctica en Malente (Fuente)

Y ahí fue cuando comenzaron los rumores, murmullos y cónclaves apresurados a todas horas entre los jugadores de la selección alemana en su concentración para discutir el tema de premios. La situación llegó al clímax una noche, cinco días antes de su debut en elcampeonato mundial, en la que la plantilla decidió llamar por teléfono al mandamás de la DFB para exigir un aumento en el premio en caso de ser campeones del mundo. El líder de esta pandilla de mercenarios era nada menos que Franz Beckenbauer, ya en su tercer mundial, capitán indiscutido y líder absoluto del equipo. El Káiser llevaba la voz cantante en los reclamos a la DFB y fue el delegado por los jugadores en las negociaciones con el presidente de esta, Herman Neuberger. ¿Qué cómo que negociaciones? ¡Las hubo, marica! Por que la DFB insistía en sus 30,000 marcos pero los jugadores – con el Káiser como vocero – exigían 100,000 marcos por cabeza para jugar con ganas. Este merequetengue duró toda la noche hasta que agotó la paciencia del técnico Schön, que al ver la mezquindad de sus dirigidos los llamó codiciosos y amenazó ora (?) con cambiar a los 22 convocados por otros nuevos (!!!!) o incluso renunciar a su cargo. Afortunadamente para los alemanes, la DFB consintió en aumentar el premio a 70,000 marcos, que después de una cerrada votación (11 a favor – 11 en contra) fue decidida con el voto del Káiser que instó a sus compañeros a aceptar. El técnico decidió quedarse y la situación se salvó. Todos contentos.

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La cara de felicidad de estos muchachos irradia expresiones de “¡me gané 70,000 marcos!”

Bueno, casi. Porque los germanos tuvieron una mediocre primera fase con grises triunfos contra Chile y Australia más derrota humillante ante Alemania Oriental. Esta última hizo reaccionar al equipo, que se recuperó cuando más lo necesitaba sobre todo por el impulso y autoridad de Franz Beckenbauer. Total que cuando se enfrentaron en la final esa tarde de verano de 1974 alemanes y holandeses ambos estaban en alza y eran sin dudar los mejores equipos del torneo. Pero de los dos eran los holandeses los que concedieron unas ligerísimas ventajas: 1) un algo inexplicado exceso de confianza hacia los locales; 2) su capacidad de generar puterío estaba intacta. Un par de días antes de la final el diario alemán Croniquen Bild sacó una nota en la que afirmaba que cuatro jugadores holandeses sin identificar habían pasado una noche en la piscina de su concentración en Hiltrup acompañados por dos chicas locales desnudas. Sea verdad o no (el diario nunca publicó fotos del hecho), la nota pegó fuerte en la concentración por la reacción de las esposas de los jugadores, que no cuestionaban si las chicas eran locales o foráneas (?) sino el hecho de estar en cueros con sus esposos en una piscina. Como dicen por ejemplo acá la concentración holandesa se inundó de llamadas de las preocupadas/llorosas/iracundas esposas de los jugadores precisamente un dia antes de la final. Y en esta actividad destacó Danny, la jermu de Johan Cruyff, que lo mantuvo en vela toda una noche bombardeándolo a preguntas y cuestionamientos.¿Tuvo que ver todo este enredo en la preparación de los holandeses para la final? Ni idea, pero definitivamente no ayudó a un carajo…

Como todos sabemos el título fue para los locales, que juiciosamente dejaron las cagadas para después de la final: resulta que en la cena de honor de la DFB a los campeones en Münich no se le permitió la entrada a las esposas de los jugadores… pero sí estaban las de todos los directivos de la Federación. Los indignados jugadores, acompañados de sus esposas y novias, fueron a celebrar como debe ser en discotecas de la ciudad (el humillante episodio fue una de las causas por las que el histórico goleador Gerd Müller se retiró de la selección a sus 29 años; de hecho la final de 1974 fue su despedida como internacional). Años después declaró sobre este bochornoso episodio el legendario Sepp Maier: “los alemanes somos capaces de organizar una competición mundial y aplastar hasta al más fuerte rival con nuestra férrea disciplina. Pero no tenemos la más remota idea de cómo armar una fiesta”. Y sí. Para los holandeses les quedó el soso e inútil título de campeones morales, pero ni eso les sirvió para agarrar experiencia. Cruyff duró unos años más en la selección hasta que se apartó por su propia voluntad en 1977.

Voetbal Nederland tegen Londen (profs), Rinus Michels. *17 maart 1954

Un dato de color final: Cruyff (14) jugó con una camiseta con diseño diferente al de sus compañeros. ¿Si nota que en las mangas luce dos rayas mientras que la del 16 tiene tres? Esto fue porque el Flaco se rehusó a lucir camisetas Adidas por temas contractuales, pues él era de Puma. ¿No cree? Mire esta foto y cuente las rayas en las mangas de Cruyff…

Historias de Semivirgos y Debutadores – Vol VII: República Democrática Alemana en 1974

Esta sección que ya pertenece al pueblo (?) continúa el recuento de aquellas selecciones que tienen una o dos participaciones mundialistas más que Venezuela. Hoy hablaremos del debut y despedida en Mundiales de una selección cuyo recuerdo remite a los tiempos más ásperos de la Guerra Fría. Una de un país que hoy literalmente no existe, que fue producto de la competencia por quién la tenía más larga entre las dos superpotencias del Siglo XX. Hablamos de la República Democrática Alemana (aka, Alemania Oriental) en el Mundial disputado en la casa del vecino en 1974.

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“Levantada de las ruinas / y con la vista puesta en el futuro ♫ ♫ …”

Cuando terminó la Segunda Guerra Mundial el mapa y el equilibrio de poderes europeo había cambiado un poquitín; entre otras novedades, los soviéticos se habían instalado cómodamente en casi todos los países de Europa Oriental. También en la parte Este de Alemania, país que había sido repartido provisionalmente entre los cuatro vencedores (bueno, entre los dos vencedores más Inglaterra y Francia). Para 1949 ya las tensiones entre yanquis y soviéticos habían reventado de tal modo que estos últimos decidieron fundar formalmente la República Democrática Alemana en su zona ocupada. ¿Y cuál era el partido dominante en el nuevo país? ¡Pues el Comunista, marica, obvio! Los soviéticos instalaron otro estado estalinista en su pedazo del pastel alemán colocando todo bajo control del Partido Socialista Unificado de Alemania.

La administración del país (en adelante la RDA o Alemania Oriental para ahorrar bytes) era la típica de los de la Cortina de Hierro, con el gobierno y a vida del estado regidos por un partido único; el secretario general del Comité Central del partido era a su vez el jefe de Estado del país; la economía estaba totalmente estatizada; para tener algunos bienes de consumo (automóvil, por ejemplo) tenías que esperar como 10 años. Y si lo anterior no te sonaba y expresabas tu descontento llegaban los muchachos de la Stasi (el servicio de inteligencia interno) a hablar contigo en sesiones especiales en sus cuarteles, a convencerte que estabas equivocado con argumentos, eh, contundentes… todo muy gris y macabro. Y también como en otros países comunistas de esos tiempos, a los deportes se les daba un fuerte apoyo por su utilidad en el tema de propaganda; de hecho hasta su desaparición la RDA era una de las potencias mundiales en disciplinas olímpicas. Que haya habido un programa masivo de doping es una causalidad que no necesariamente esté relacionada con lo anterior (?).

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Aquí vemos a unos voluntarios trabajar con genuina alegría (jijiji) en la construcción del Zentralstadion de Leipzig, que después albergaría varios partidos de la selección de la RDA. Parte de los materiales fueron tomados de las ruinas de la ciudad. La foto es de principios de los años 50.

Pero hablemos de lo que nos interesa: el porno el fútbol. El deporte de Das Pecossën (?) no era muy bien visto por las autoridades de la Alemania estalinista. De hecho el mandamás del deporte del país, el Ministro y Presidente del CO Manfred Ewald, despreciaba el fútbol porque “tiene sus propios valores especiales: el individualismo y fanatismo son más fuertes que la disciplina y el racionalismo”. Muy de gordito resentido al que siempre dejaban fuera en los picados… incluso un pasquín oficial de un organismo juvenil del país escribía en 1954 que “… los atletas en la RDA deben aprender a ganar competiciones por la causa de nuestro estado de trabajadores y campesinos“… Brrrrr, todo apesta a nazismo. Esta política se sumó a la conciencia de la propia debilidad comparada con el fútbol del país hermano capitalista y decadente (?) para que nuestro amado deporte no recibiera mucho apoyo oficial durante los primeros años de la RDA. De todos modos esto no fue obstáculo para la fundación de la DFV (Deutscher Fußball-Verband o Federación Alemana de Fútbol) en 1950, que fue admitida en la FIFA en 1952 a pesar de las objeciones de su contraparte alemana occidental.

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El escudo de la AFA germano-oriental

La falta de apoyo oficial del estado era un inconveniente, pero eso a la gente le valía demasiada mondá porque el fútbol en Alemania Oriental era tan popular y amado como en la Occidental. La afición no dejó de seguir el fútbol en sus ciudades a pesar que las autoridades disolvieron los viejos clubes de la preguerra por “ser burgueses“; los organismos del partido los reconvirtieron en clubes multideportivos asociados a organismos estatales (los trabajadores del acero, los laboratorios químicos, hasta la policía… allá no se podía cantar libremente eso de “Die Polizei siempre va / para las canchas con Die Nazional) o los trasladaban sin más a otras ciudades que no tenían nada que ver con el club original. Pero, como dijimos, la fiebre por el fútbol no murió. Se dieron casos como el del viejo SC Dresden – fue fundado en 1898 –  al que las autoridades comunistas reconvirtieron en el SG Friedrichstadt; en la liga de 1950 se enfrentaban de locales en la última fecha contra un engendro llamado Zwickau, invento nuevo de las autoridades comunistas con la fusión de tres equipos. en un partido que en la práctica decidía al campeón del año. A los hinchas del viejo SC Dresde no les importó el cambio de nombre y fueron en masa a llenar las 60,000 localidades del estadio y hacer el aguante con su amado club con cánticos como “Dresden es de su gentën“. Pero a los jerarcas naz… digo, comunistas no les gustaba la idea de ver campeón a un equipo “burgués” sobre uno creado por ellos, así que instruyeron al árbitro para que dejara pegar a los muchachos del Zwickau. Fue tan alevoso el asunto que el respetable invadió la cancha escandalizado por los favores arbitrales y agredió a los jugadores rivales en un mierdero que a la policía le costó bastante sofocar. En el Friedrichstadt quemaba sus últimos cartuchos como delantero un tal Helmut Schön, nativo de la ciudad y que ese mismo año escapó al oeste para iniciar una gloriosa carrera como entrenador…

Ahora hablemos de la selección: el equipo representativo de la RDA comenzó a jugar como seleccionado de fútbol en 1952 luciendo orgullosamente su uniforme blanco y azul. Si a esta altura se preguntan por qué carajos era azul oscuro el uniforme del seleccionado de la RDA ya les tenemos respuesta: el color es el mismo de las camisas del FDJ – el movimiento juvenil de la Alemania comunista -, que reguló todas las actividades deportivas al principio de la postguerra. El FDJ (algo así como Juventud alemana libre) a su vez escogió el azul para desligarse del rojo y pardo de los uniformes deportivos nazis. Seguimos: la RDA debutó en eliminatorias para el Mundial de 1958 compartiendo grupo con Gales y Checoslovaquia. Terminaron de últimos esa edición y la siguiente (detrás de Hungría y Holanda). Para el 66 y el 70 al menos ya no quedó de última en su grupo, pero igual: no les alcanzaba para clasificar.

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El Zentralstadion de Leipzig (el que estaban construyendo en la foto de arriba) en 1956. Hoy se llama Red Bull Arena y está techado y lindo. Puta, triunfó el capitalismo…

Pero para el mundial de 1974 los alemanes orientales contaban con un equipo mucho más competitivo, con jugadores como el portero Jürgen Croy, el defensa Bernd Bransch o los delanteros Jürgen Sparwasser y Joachim Streich. De hecho los 70 fueron años dorados para el fútbol de la Alemania Marxista-Onanista (?); el equipo olímpico ganó el bronce en el 72 – con victoria sobre Alemania Federal incluída – y el oro en el 76 y el FC Magdeburg quedó campeón de la Recopa del 74. El azar los emparejó en el grupo 4 de eliminatorias europeas con Rumania, Finlandia y Albania; los rumanos eran los favoritos para pasar más que todo por su experiencia y la horripilantez de sus rivales, pero comenzaron con un inesperado traspié al empatar en su visita a Helsinski. Vinieron después dos victorias de Alemania Oriental ante Finlandia (5-0 en Dresde) y Albania (2-0 en Magdeburgo) para generarle preguntas a los de la tierra de Vlad Dracul. así que el siguiente encuentro entre ambos, en Bucarest, era clave para ver si los rumanos remontaban o los germano-marxistas despegaban. Y hubiera terminado en un empate excelente para los de azul si el habitual portero suplente Wolfgang Blochwitz – ese día atajó por lesión, o reeducación del titular Jürgen Croy – no hubiese cometido este tremendo cagadón que terminó en gol de Florea Dumitrache para el 1-0 final que emparejaba todo.

Pero los alemanes orientales seguían con la ventaja de depender de sí mismos y no desaprovecharon la oportunidá: 5-1 visitando a Finlandia (gol de chilena incluído), un 2-0 decisivo de local ante Rumania y un 4-1 contra Albania afuera les dio la inesperada y primera clasificación mundialista al terminar de primera del grupo por un punto encima de los rumanos. Sí, el punto que perdieron estos en la primera fecha… El partido clave de esas eliminatorias fue el 2-0 ante Rumania. El partido se jugó en el Zentralstadion de Lepizig, que se llenó de 77,000 lavados de cerebro apoyando con fervor a su selección. Los goles del partido harían morir de un orgasmo táctico al Doc: ambos fueron del capitán Bernd Bransch aprovechando la segunda jugada en sendos tiros libres (el primero un indirecto dentro del área, el segundo fuera). Total que la clasificación fue para los del paraíso de obreros y campesinos por primera vez en su historia, y todos felices, hasta los miembros del Politburó.

Si en mi lápida dijera «Hamburgo, 22 de Junio de 1974» todo el mundo sabría que yo estoy enterrado allí”. ¿Quién dijo eso, quién?

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Este señor con cara de líder de secta fundamentalista gringa es el técnico de la RDA en 1974, Georg Buschner (Fuente)

No deja de ser una ironía que la única fase final de un mundial a la que asistió la RDA fue a) en la RFA; b) en el evento en el que comenzó la hipercomercialización y la entregada del culo a las grandes marcas y multinacionales de los mundiales de fútbol. Los alemanes orientales llegaron silbando bajito en medio de peleas e intrigas comerciales y por los premios entre equipos como Escocia, Holanda y la propia Alemania Occidental para disputar la primera fase contra Chile, Australia y (oh, casualidad) los locales. La afición dentro de la RDA multicamiseteaba (?) con ambas selecciones por obvias razones de identificación con la nación matriz: el legendario Sepp Maier recordó “Cuando nuestro equipo viajaba desde [la concentración] hacia Berlín teníamos que pasar a través de la RDA (…) La gente en las calles ondeaba banderas alemanas, no las de la RDA. Ellos nos hacían señales de apoyo, a pesar que de hecho eran oponentes en nuestro grupo”. Supongo entonces que los hinchas sintieron doble felicidad con los resultados de la primera fecha del grupo, que terminaron en una pálida victoria de los occidentales contra Chile y un triunfo por 2-0 de los orientales contra Australia. El siguiente partido de la RDA terminó en un empate más amargo que los chilenos a los que enfrentaron, porque a pesar de atacar todo el partido y de cagar a disparos a los australes, el juego terminó en un 1-1 que aún no les daba la clasificación a siguiente ronda.

Y llegó el último partido del grupo, contra Alemania Occidental: el choque de dos mundos. El enfrentamiento entre dos ideologías. El Este vs el Oeste. El ser un digno limitado vs el ser un corrupto lujoso. Cuando se dio el pitazo inicial ambas selecciones estaban ya clasificadas merced al empate previo entre Chile y Australia (en ese mundial aún se jugaba la última fecha del grupo en horarios distintos), pero no importaba porque el partido estaba teñido de mucha carga emotiva per se. Para el entrenador alemán occidental Helmut Schön el juego era especial por su pasado en el Este y su huída del país, y quería ganarlo sí o sí. Para el seleccionado alemán local era la oportunidad de rehacerse de su pobre inicio de campeonato. Mucha motivación, pero al final los que celebraron fueron los de la Alemania Democrática gracias a un gol del delantero Jürgen Sparwasser al minuto 77 al aprovechar un balonazo quirúrgicamente colocado por Erich Hamman:

El Kái$er Franz Beckenbauer estrechando la mano de Barney Gómez (Fuente)

Ma za zo. Recuerda el autor del gol: “El estadio estaba en total silencio. Nuestros 2,000 hinchas hacían ruido por 10,000 (…). Habíamos golpeado al enemigo donde más les dolía”. Y sí: fue un golpe tremendo que remeció en lo más profundo al equipo alemán occidental y a la afición. Y al técnico Schön, que sufrió una crisis nerviosa que lo postró en su habitación dos días y de la que fue rescatado por el virtual dueño del equipo, el Káiser Beckenbauer. Al final les convino a los occidentales la derrota, pues no solo los hizo auto-cuestionarse varios aspectos tácticos y de confección de nómina sino que evitó que enfrentaran en la segunda ronda a Brasil y Holanda. Para los orientales, en cambio, fue una victoria inesperada que se marcó a fuego para siempre en los recuerdos de ambos lados de la frontera. Tanto que Sparwasser declaró esa frase de arriba: que si en su tumba escribieran “Hamburgo, 22 de Junio de 1974″ todos sabrían quién es el muerto. Al menos en Alemania, digo, por estos lares quién sabe…

Total que los muchachos de la RDA clasificaron a segunda ronda acompañados a todas partes de los 2,000 hinchas que mencionó Sparwasser. Y ojo que no eran contratados ni actores como los de Corea del Norte en 2010: eran ciudadanos de la RDA, fieles e intachables miembros del partido que fueron autorizados a viajar por la certeza que no iban a dejarse contaminar del gusano capitalista y del modo de vida pequeño burgués (?). Pero a pesar del esfuerzo y la enjundia y el sacrificio y el trabajo colectivo la segunda ronda fue mucho para ellos: las derrotas 1-0 ante Brasil y 2-0 ante Holanda los dejaron eliminados anticipadamente. Su último partido por mundiales de fútbol fue un 1-1 contra Argentina, entretenido como casi todos esos partidos en los que ambos no tienen nada que perder.

Para las eliminatorias del 78 los alemanes orientales quedaron fuera por muy poco: terminaron de segundos detrás de Austria a solo un punto (les tuvo que doler en el alma el empate en Dresde contra Turquía en su debut). Para el 82 los masacró sin piedad Polonia y para el 86 volvieron a quedar fuera por un punto de los lugares obtenidos por Francia y Bulgaria. La RDA jugó su último torneo oficial en las eliminatorias al Mundial de 1990, que jugó en su mayoría con el ojo puesto en los cambios políticos del país. Completaron su último partido el 15 de Noviembre de 1989 en la derrota 3-0 ante Austria en Viena, que se jugó menos de una semana después de la caída del Muro de Berlín (!).

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Treeemendo lo que salía el muchacho del piso en las fotos de los goles (Fuente)