Reporter Ess* – 21 y 22/11/2015

Nuevo Reporter electoral, por fortuna el último de este estilo en el año. Como nos cagaron con el calendario de AFA, habrá fútbol europeo para soportar la abstinencia, más un par de clásicos en un Brasileirao definido.

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Historias de semivirgos y debutadores solitarios en Mundiales – Vol IV: Irlanda del Norte en 1958

No solo se han semi-desvirgado en Mundiales seleccionados de países exóticos, con nombres impronunciables y/o llenos de negros y/o chinos patizambos (ya vengo que están tocando la puerta, si no vuelvo por favor llamen al 0800 999 2345 y dan buenas referencias mías (?)). También los países europeos tienen su cuota de selecciones históricamente ignotas, que apenas una o dos veces en su vida lograron salir de la B Metro mundial. Hoy hablaremos de una que aunque ha clasificado tres veces a Mundiales, lo ha hecho o en circunstancias particulares o de manera tan espaciada que se le volvió a cerrar el prepucio: nuestro protagonista (?) es Irlanda del Norte.

Irlanda del Norte en el Mundial de 1958

La ultratrillada frase de “Los irlandeses son los negros de Europa; los dublineses son los negros de Irlanda; los de Dublín Norte son los negros de Dublín” deja abierta la siguiente pregunta: ¿entonces, los norirlandeses qué vendrían siendo? Porque si hay gente áspera, sectaria y llena de mariconadas religiosas (?) son los muchachos de Irlanda del Norte, que como todos sabemos – y hace poco nos lo recordaron en este excelente post – vive un conflicto de muchos años que a pesar de haberse calmado bastante, sigue latente en la sociedad norirlandesa. El fútbol, como vimos, no es ajeno a este merequetengue: por ejemplo, la IFA (Irish Football Association) se fundó en 1880 por siete clubes principalmente de Belfast, en una época en que toda Irlanda pertenecía aún al Reino Unido. Lo que llama la atención es que desde su fundación hasta la separación de las dos Irlandas, el fútbol de la isla estaba fuertemente centrado en Belfast y no en Dublín, lo que habla de la fuerte influencia de los protestantes en el fútbol irlandés, o de la apatía de los católicos hacia el deporte nacido en Inglaterra. O tal vez estemos selling a lot of fruit (?), pero sí nos parece llamativo ese hecho. El debut de la selección irlandesa fue más o menos duro: derrota 13-0 (trece – cero) contra Inglaterra.

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La selección irlandesa que jugó (y perdió 3-0) en 1901 contra Inglaterra… se la tenían clavada los colonizadores…

Luego vino la separación de Irlanda en dos territorios en 1920 y el tema se complicó. Porque tras la proclamación de la República de Irlanda en 1922 (en realidad, “Irish Free State” o Estado Libre de Irlanda hasta que en 1937 tomó su actual nombre) se formó en Dublín la Football Association of Ireland (FAI), que coexistió y se autoproclamó como la entidad oficial del fútbol de la isla. Pero los chicos (?) de Belfast siguieron en lo suyo con la IFA y continuaron jugando partidos oficiales bajo el nombre de “Irlanda“. Es decir, entre 1922 y 1949 hubo dos selecciones de Irlanda que jugaron al tiempo, cada una con su propia federación y llamando a veces simultáneamente a los mismos jugadores. Pero el hecho es que la FIFA reconocía a la FAI (la de Dublin) como el ente oficial, lo que de todos modos no le importaba mucho a los rivales, que como las demás asociaciones británicas no estaba asociada al ente mundial. El asunto se resolvió para 1953, cuando la FIFA reglamentó cagonamente salomónicamente que ninguno de los dos equipos sería reconocido como “Irlanda”: el del sur sería “República de Irlanda” y el del Norte “Irlanda del Norte“, denominación con la que continúan hasta hoy. De todos modos, los partidos pre-partición (o sea, entre 1880 y 1920) se los adjudicaron en el historial a Irlanda del Norte y no a la República de Irlanda

Para 1950 y 1954 los norirlandeses no quedaron ni cerca de clasificar a los respectivos mundiales. La eliminatoria para ellos fue el Campeonato Británico de Naciones, y ahí Inglaterra y Escocia eran como Boca y River de antaño (?). Para 1958 la FIFA ya distribuyó a los equipos británicos en los diferentes grupos europeos, y ahí le tocó a Irlanda del Norte la mala leche de ser encajados con Portugal…e Italia, que se suponía iba a pasar más fácil que transferencia de un jugador de Banfield a Boca. Los norirlandeses no tenían un combazo brutal, pero sí contaban con varios de los nombres más ilustres de su historia: el arquero Harry Gregg (que jugó 9 años en el Manchester United en donde sobrevivió – y le salvó la vida a varios de sus compañeros – a la Tragedia de Munich), el volante del Tottenham Hotspur Danny Blanchflower o el delantero del Aston Villa Peter McParland. Comenzaron la eliminatoria empatando en Lisboa a un gol un 16 de Enero de 1957, a lo que siguió una 0-1 en Roma en Abril y un 3-0 a Portugal en Belfast en Mayo. Nada inesperado. El asunto es que los italianos se complicaron solitos al perder por 3-0 contra Portugal en Lisboa, lo que dejaba todo a definir en la siguiente fecha en Belfast; si los locales ganaban clasificaban al Mundial por encima de Italia. Treeeemeeendo (mode-Quique Wolff-off).

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La selección que fue al Mundial de 1958

El partido Irlanda del Norte – Italia estaba programado para el 4 de Diciembre de 1957. Esa tarde todo estaba listo para el partido crucial: el Windsor Park estaba lleno con más de 50,000 salvajes borrachos (?) expectantes. La selección local afinada con lo mejor que tenían para el partido, los italianos armados hasta los dientes y plagados de mercena… digo, oriundi (el argentino Miguel Montuori, los uruguayos héroes del Maracanazo Alcides Gigghia y Juan Schiaffino, el brasileño Dino Da Costa). Todo listo, menos el árbitro (!): el húngaro Istvan Zolt no pudo llegar a tiempo por una fuerte neblina en las islas y el juego peligraba. Los norirlandeses contactaron al árbitro inglés Arthur Ellis por si no llegaba Zolt, pero el presidente de la Federación italiana rechazó esa posibilidad (algunas fuentes dicen que no quería jugar el partido con un juez que hablara el mismo idioma que sus rivales). Total que todo apuntaba a cancelar el cotejo, pero fíjate a ver quién putas iba a salir a avisarle a 50 mil tipos turbulentos y semiembriagados que habían perdido casi todo el día, que no se iba a jugar el partido, que le avisamos cuando se jugará, que gracias y que vuelvan a sus casas en orden. Al final los delegados del juego tuvieron una ideota (?): jugar de todos modos el encuentro pero considerarlo como amistoso y reprogramar el match válido por eliminatorias para el siguiente mes.

El tema es que la mayoría del público recién se enteró del acuerdo cuando ambos equipos salieron a la cancha, y les hizo saber lo que pensaban de la decisión (muchos de los asistentes habían pedido permiso en el trabajo para poder asistir al partido) durante todo el juego, que se disputó en una atmósfera más tensa y enrarecida que el vestuario de San Lorenzo con Ramón Díaz. Los jugadores se contagiaron del ambiente y se dieron pata durante el encuentro, el público andaba azarado y se metió a la cancha al final, todo fueron discusiones, puteadas y problemas y de amistoso no tuvo un carajo. Tanto que hasta hoy se conoce el partido como “La Batalla de Belfast“. Una jugada muy recordada fue un intercambio entre el campeón del 50 Schiaffino al norirlandés Wilbur Cush, delantero y autor de varios goles claves en esta eliminatoria. El uruguayo cepilló feo al norirlandés y creo que la cagó con la decisión (?): Cush era un tipo áspero y con fama de agresivo (¡imagínate si tienes fama de agresivo en Irlanda del Norte cómo serás!) apodado “El pequeño Hombre de Hierro de Lurgan” y que después de su retiro como futbolista ingresó al cuerpo especial de la policías (!) de su tierra. La revancha del norirlandés vino al rato, cuando en otra jugada le metió a Schiaffino una patada que, según las crónicas, “made the crowd wince’” (“hizo que el público gimiera de dolor“, o traducido libremente “uhhh, qué gonorrea de patada”)

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El italiano Chiapella saliendo de la cancha expulsado el día de “La Batalla de Belfast”

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El respetable público saludando a los visitantes (?)

El mierdero fue tan descomunal que hasta en el Parlamento italiano se cuestionaron si era seguro mandar a los ragazzi (?) a Belfast de nuevo para el partido definitivo. Finalmente, los italianos volvieron – en el interín le habían ganado a Portugal 3-0 en Milán – y esta vez el partido se jugó de manera oficial, un 15 de Enero de 1958 con el árbitro húngaro que originalmente iba a pitar. Y ganaron los locales con un 2-1 que marcó varios hitos: 1) clasificó al Mundial de Suecia por primera vez a Irlanda del Norte, 2) eliminó a Italia por primera y por ahora única vez en la historia de mundiales; 3) fue parte de la, hasta la fecha, única fase final de un Mundial de fútbol en que las cuatro naciones constituyentes del Reino Unido clasificaron a la vez.

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El segundo gol en el partido decisivo, por Wilbur Cush

 

En Suecia los norirlandeses hicieron el papel de “equipo digno” pero con dignidá de verdá: pasaron de la primera fase luego de ganarle 1-0 en su debut a Checoslovaquia, perder 3-1 con Argentina y empatar a dos goles con Alemania Federal (luego ganaron el desempate en su grupo contra Checoslovaquia). En cuartos los frenó Francia con un brutal 4-0 y hasta ahí les llegó la experiencia mundialista… por 24 años. Para 1982 clasificaron a España con su otra gran generación histórica de jugadores (Pat Jennings, Mal Donaghy, Sammy McIlroy, Gerry Armstrong), desplegando un fútbol voluntarioso y rústico pero efectivo (lo muestra el hecho que clasificaron al Mundial de segundos en su grupo europeo con 6 goles a favor en 8 partidos… bue…). También pasaron de primera ronda, con empates ante Yugoslavia y Honduras y una sorpresiva victoria ante la local España (ver abajo el video). Pero en cuartos otra vez se encontraron con los franceses, que de nuevo (previo a un empate a dos con Austria) los bajaron de la nube con un 4-1. Cuatro años después volvieron a mundiales, pero, ya, no hay mucho que contar…