Brian Clough (Cuando el bosque se transformó en imperio).

Hay quienes dicen que, al lado de este tipo, Mourinho es un pelele. Un día como hoy, pero hace 12 años, fallecía una especie de Rey Midas del fútbol. Tan capaz como polémico, Brian Clough se convirtió en mito cuando tomó un equipo mediocre y al borde del descenso a tercera y lo convirtió dos veces consecutivas en el Rey de Europa. Chasqueaba la lengua un poco y escupía misiles. Un geniotático de aquellos, uno más que el fútbol no debe olvidar.

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Magia Negra. La historia de Robert Mensah.


A algunos jugadores los llamamos “Mago”. Estos casi nunca son arqueros, por más buenos que sean. Por lo general son los que logran gracias a su habilidad que se los ubique en el pedestal donde se paran aquellos que, a pura técnica, hacen que lo que puedan generar con una pelota en los pies parezca una actividad mágica y elevada por sobre lo humano. Pues bien, en la historia de este arquero que vas a leer ahora hay magia. Pero no la que nace de alguien muy dúctil para lucirse con las piernas, tampoco simple ilusionismo de conejos y galeras. Aquí hay de la otra magia.

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Matthew Le Tissier, el Dios de Southampton

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Por Fernandoraluy

En 1986 Dios saldó un par de deudas. Entre ellas decidió darle una pequeña revancha, insignificante pero necesaria, a los argentinos, heridos en el orgullo de pueblo y en el alma, por los que dejaron la vida en Malvinas. Entonces tomó al mejor jugador del equipo (como para que no sea tan evidente su ayuda) y lo llevó a surfear entre camisetas blancas, no sin antes mostrarle, guiñándole un ojo a este elegido, que esos muchachos tenían la mochila abierta y se les asomaba la billetera. Se nota que ese año Dios andaba con la libreta de las deudas a mano. Porque después se sentó a descansar, se sirvió un whisky y mirando el hielo girar en el vaso recordó el iceberg que le había puesto adelante al Titanic. Entonces buscó en la libreta. 1986. Chequeó el almanaque y anotó en la columna del debe: Titanic. Puerto de Southampton.

Entonces al pueblo de Southampton le regaló un Dios. Todas las ciudades tienen intendentes, alcaldes, delegados, etc. pero esta tiene su propio Dios. En 1986 debutaba en el equipo de la ciudad un tal Matthew Le Tissier, que se hundiría en lo más profundo como el Titanic, pero en el corazón de los hinchas Saints.

En las rutas de la zona entre Portsmouth y Bournemouth, en todos los accesos que conducen a la ciudad de Southampton, veremos carteles con la siguiente bienvenida: ‘Welcome to Southampton, you’re entering the country from Le God‘. Y no exageran. Porque este gordito con la típica cara de chupandín inglés recibía una ovación cada vez que entraba a The Dell, como es conocido el Victorian Former Ground, estadio del Soton.

"He is God, Le God", era el cántico de los hinchas rojiblancos. Siempre tan creativos los hooligans.

“He is God, Le God”, era el cántico de los hinchas rojiblancos. Siempre tan creativos los hooligans.

Este particular personaje que es Le Tissier nació el 14 de Octubre de 1968 en Saint Peter Port, en Guernsey, una isla situada en el Canal de la Mancha, territorio anglo-francés. Hizo sus primeras armas en el Vale Recreation, equipo que lo vio hacer goles de factura genial, algunos desde muy larga distancia y algún que otro gol olímpico. En el año 85 llamó la atención del Southampton y lo ficharon al toque.
Se puso la casaca franjeada de los Santos en algo más de 500 partidos contando Liga, Copa y Copa de la Liga, anotando más de 200 goles en quince temporadas (1986-2002).

Las primeras impresiones que tuvieron los dirigentes fueron que habían contratado a un pibe con predisposición a engordar, que caminaba los partidos. Pero se dieron cuenta luego, que el gordo Matt te caminaba hasta el minuto 85 y capaz te metía un par de goles en los minutos restantes…

La temporada en la que descolló fue desde la 1989/1990 hasta la 1994/1995. Durante ese período se canso de meterla dijo Matías Alé. 96 tantos en liga, incluyendo uno hermoso que le hizo al Blackburn, que le valió el premio al “Gol de la temporada” elegido por los hinchas ingleses.

En un club más acostumbrado a Quilmearla pelear el descenso que a meterse en la discusión grande, sus números asombran. Pero lo más llamativo de su actividad es que él fue lo que se conoce como One Club Player (Jugadores que hicieron su carrera integramente en un sólo club), hecho que le reportó la obtención del galardón que entrega el Athletic Club Bilbao desde 2015: El “One Club Player Award”. Otro premio que recibió fue el haberle sido concedido el título de “Hijo adoptivo de la Ciudad de Southampton”, conocido como “Freedom of the City”, por el concejo de Hampshire.

La verdad, está más cerca de Francia. Siempre lo mismo estos piratas (?) 

La verdad, está más cerca de Francia. Siempre lo mismo estos piratas (?)

A esta altura del post, ustedes se estarán preguntando (?) lo siguiente: Si era tan bueno, tan goleador, tan Dios, tan pijudo, este gordo con cara de nabo, por qué no trascendió y se fue a jugar a un club que no sea tan pedorro como el Soton a algún grande de Europa?

Resulta que lo quisieron el Nottingham Forest, el Arsenal, el Tottenham y el Liverpool en algún momento. Y Lazio, Juventus, Marsella y Atlético de Madrid también posaron sus ojos y lo tentaron. Pero Matthew demostraba querer tanto a la camiseta del Southampton que nunca cedía al llamado de la fama y el dinero.

Una de sus frases describen esta posición intransigente: “Jugar en los mejores clubes es un bonito reto, pero hay un reto mucho más difícil. Jugar contra ellos y ganarles. Yo me dedico a eso”. Hubiera hecho un hermoso maridaje con Colón en el Cementerio de los Elefantes (?). Su compañero y amigo Ronnie Ekelund cuenta la anécdota en la que el Chelsea, que por entonces estaba pugnando para dejar de ser como Vélez meterse definitivamente en el grupo de los equipos grandes, estaba dispuesto a reventar la billetera para convencer a Le Tissier. Pero él jamás se sentó siquiera a negociar ni a ponerse a pensar la cantidad de guita que le iba a dejar tal arreglo. Y dice Ronnie: ‘Antes de un partido en casa, Matt me comentó que el Chelsea le había hecho una oferta de tanto, tanto dinero, que la vida de los hijos de sus hijos estaría resuelta. Luego se calzó las botas, se puso la camiseta con el siete a la espalda y me dijo que él no valía todo ese dinero. Aquel día ganamos, Matt marcó un golazo, se duchó y se fue a casa. Nunca devolvió la llamada al Chelsea’.

Cuenta la leyenda que hasta rechazó un cheque en blanco del Mónaco y un ofertón de la Juve. La única oferta que casi lo seduce fue una que realizó el Tottenham, porque por entonces Matt se iba a casar y a su futura esposa no le gustaba la idea de mudarse recién casados.

‘Pude cambiar de camiseta muchas veces, pero no tengo remordimientos. Dicen que soy un romántico, pero los que dicen eso no ven la cara de los niños de esta ciudad, que son felices cuando me piden autógrafos’.

‘Pude cambiar de camiseta muchas veces, pero no tengo remordimientos. Dicen que soy un romántico, pero los que dicen eso no ven la cara de los niños de esta ciudad, que son felices cuando me piden autógrafos’.

-Compilado de goles de Le Tissier-

Todas esas valiosas actuaciones y goles bellísimos e importantes además de hacerlo figurar siempre en la mira de los grandes de Europa para la época de transferencias, también tuvieron el peso suficiente para que sea convocado a la selección de su país. Por haber nacido en el Canal de la Mancha, podría haber elegido incluso jugar para Francia, pero prefirió corresponder a su sueño de niño. Durante tres años lo llamaron para ponerse la de los Tres Leones. Sin embargo nunca fue un número puesto, jugó pocos partidos en la selecta inglesa. Formó parte de una preselección de 30 hombres hecha por el DT Glenn Hoddle (quien a principios de los años 2000 fue técnico del Soton) para conformar el seleccionado que luego encarara el Mundial de Francia 1998 y finalmente a la hora decisiva quedó afuera de dicha lista, como ya le había ocurrido con la nómina definitiva que se armó para la Eurocopa de Inglaterra.

Matt info

Confiesa Le Tissier: “Mi reputación de perezoso no me hizo ningún favor con Inglaterra. Cuando estaba en el mejor momento de mi carrera los seleccionadores no fueron lo suficientemente valientes como para encontrarme un lugar en el once inglés”.

Ni Terry Venables, ni Kevin Keegan, ni Glenn Hoddle, ni Sven-Göran Eriksson confiaron en sus virtudes y privilegiaron el ingreso a la selección de jugadores más de marca que de juego. Muchas lesiones también fueron la causa de su postergación. Problemas de espalda, entre otros, privaron a la selección de saber cómo hubiera funcionado el equipo con él como manija ofensiva.

Pero el tipo era implacable y, al mejor estilo Ortigoza por lo gordo no erraba nunca en los penales. Hasta que el 24 de Marzo de 1993, jugando de local, los Santos enfrentaron al Nottingham Forest de Roy Keane y Nigel Clough (el hijo de Brian Clough, técnico que había llevado a los rojos a ser dos veces Campeón de Europa). Mark Crossley, arquero de la visita, tuvo el gusto de anotar entre los hechos destacables de su carrera el honor de haber sido el único arquero que le atajó un tiro penal al Dios de Southampton. Matt había lanzado 50 tiros desde los 12 pasos y convirtió 49. Una bestia. Cuando la acción de ese penal errado se consumó, Le Tissier se acercó y le comentó al arquero Crossley que esperaba sinceramente que ese penal le haya dado suerte para que contemplen llamarlo a la selección (un tiempo después lo convocaron). Grandeza de un humilde Dios humano.

Otro Dios, el más grande de los Dioses futboleros, Maradona, bromeaba diciendo “imaginate qué jugador hubiera sido yo si no me drogaba”. Bueno, en esta historia también hay drogas: La cerveza y las hamburguesas.

Matt decía al respecto: “Me llamaban Le God, pero podría haber sido Matt The Fat (Matt, el gordo). Bebía tanta cerveza antes de los partidos que a veces me pesaba el culo. También me pasaba con las hamburguesas y el chili. Cuando me llamaban Dios, no sabía qué decir, sobre todo si me cruzaba con un cura… Yo no era Dios, claro. Imagínate que Dios siguiera mi dieta de cerveza y hamburguesas’.

Esta estrella subvalorada que fue el famoso 7 de los Santos brillaba con sus actuaciones sin emplear la velocidad como recurso primordial. Hoy en día, en un fútbol en el que prima la rapidez, el vértigo, y desplaza a los que eligen la creatividad y la pausa para pensar, lo vemos a este gordo con clase como un jugador de hace 50 años, y en realidad jugó hasta 2002. No le hacía falta correr para resolver. No te peleaba una bocha en el medio, no tenía ritmo tampoco. Con una cabeza lúcida, unos pies finos y un tiro implacable pudo llegar a la categoría de ídolo de una ciudad. Metía cambios de frente y pases de 40 metros que sorprendían al rival. Y cuando, ubicado en la puerta del área, levantaba la cabeza, por lo general el arquero quedaba regalado, porque se la ponía al ángulo o por arriba (tiene un gol muy parecido a uno que hizo Cantona, de vaselina). Todas armas que empleaba un día para salvarse del descenso y otro para romperle el culo ganarle al Manchester United. Hay quienes afirmaban que fue el Zidane de la Premier League.

En una entrevista reflexionaba: ‘Siempre me pregunté si habría sido capaz de ganar la Premier League, pero conseguí algo más importante, estar 16 años en Southampton y conseguir que ese equipo estuviera en la elite. Quien ha nacido en Southampton sabe de qué hablo, era un pequeño milagro mantener siempre a un equipo tan modesto’.

A los 33 años, con un par de problemas físicos, algunos provocados por el sobrepeso, como el fuerte desgaste de una de sus rodillas, decidió dejar la actividad. En Mayo de 2002 le armaron un amistoso entre los equipos cuyas camisetas había vestido exclusivamente: Southampton e Inglaterra. 32.000 personas pudieron ver a Matt jugando su ultimo picado junto a Ekelund, su mejor amigo; Alan Shearer, ex compañero en Soton; Tim Flowers y Paul Gascoigne, entre otros. De todas formas, creo que el mejor homenaje que tuvo, o al menos el que más debe haber disfrutado, fue el hecho de que Xavi Hernández le haya comentado que fue su ídolo de la infancia.

Parece que después de su despedida, los muchachos de la hinchada albirroja armaron un dvd con todos los detalles de su carrera y lo compraron 20.000 personas, teniendo tanto éxito que a partir de 2006 lo subieron a internet para que cualquiera lo pueda ver.
A este pantallazo por este jugador mitad pereza, mitad genialidad, podemos cerrarlo con una frase que dijo al momento de despedirse del Southampton y del fútbol, frase que bien puede ser utilizada como filosofía de vida: “No estamos aquí por mucho tiempo, pero sí para pasar un buen rato”.

http://www.fullmatchesandshows.com/2015/05/18/le-god-the-matt-le-tissier-story-documentary/

(Documental: Le God. The Matt Le Tissier story)

La pura realidad

Volvieron los textos sobre Messi, no es culpa nuestra sino del propio Lionel que se ve que algo provoca en los fanáticos del fútbol. Tranquilos… no es otra carta para él (?) ni un pedido para que deje de lado la renuncia a la selección. Déjese llevar por este viaje en el que podrá ver (o imaginar) a Muhammad Ali, Brigitte Bardot, Charles Chaplín, Carlos Gardel y Carlos Monzón entre otros…

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