El Post del Federal A (a.k.a. el de los 162 videos)

Empezó la recta final de cara al primer ascenso a la B Nacional y ya que estamos hacemos un repaso sobre cómo llegan los animadores y su desempeño en la primera fecha del tetradecagonal.

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Reseña de infortunados, pintorescos y sin gloria de Mundiales de Fútbol – Vol III: Sudamérica (Parte 1)

Con el minucioso y detallado escrutinio que caracteriza a los que nos gusta ver las desgracias ajenas, continuamos nuestra remembranza de aquellos jugadores que, por méritos propios o no, pasaron por los mundiales de fútbol dejando una huella más pintoresca/desgraciada que gloriosa. Hace semanas nos concentramos con la Concacaf y la UEFA, hoy hablaremos de los de Sudamérica en la primera de las varias partes que le dedicaremos a esta parte del mundo. ¿Por qué son varias? Porque no solo hay muchos jugadores que clasifican para este post, sino que en cada mundial aparecen nuevos exponentes para esta sección.

Selección Bolivia 1930

bolivia1930

¡Urugay viva, no má! (Fuente)

A pesar que en fútbol los bolivianos exhiben menos logros que su Marina de Guerra, se pueden dar el gusto de decir que han asistido a tres mundiales. Su primera participación – fue por invitación – fue en el Mundial de 1930, donde perdieron los dos partidos que jugaron – contra Yugoslavia y Brasil – por 4-0, se devolvieron a su casa y no dejaron recuerdo alguno. O sí, porque en su debut contra los yugoslavos en el viejo Parque Central de Montevideo los del altiplano saltaron a la cancha dispuestos a dejarlo todo para chuparle la pija al público local: cada jugador lució una letra en su camiseta que al ordenarse en graciosa coreografía formaba la frase “VIVA URUGUAY”. El público compró el humo y aplaudió a rabiar la artística chupada de verga, pero el detalle del mosaico se dañó para la foto oficial porque uno de los “A” se distrajo (en alguna parte leí que sufría diarrea y se devolvió al vestuario, pero parece ser una leyenda marrón negra) y no posó con sus compañeros. Fue así que quedó para la posteridad la foto que mostramos arriba con la leyenda “URUGAY VIVA”, más apta para una organización por los derechos de la comunidad LGBT en Uruguay que para un campeonato del mundo.

Lo más curioso fue que el detalle de las camisetas no se limitó a los actos inaugurales, pues los bolivianos jugaron el partido con las mismas casacas inscritas que lucieron en las fotos de inicio (!). Como vimos no les sirvió de mucho para clasificar…. en la Copa América de 1945 en Chile repitieron la misma estrategia con los locales (qué manera de succionar de estos), pero no hay registro de esa indignidad ni de como se repartieron las letras (“VIVA CHILE” son 9 caracteres, entonces deduzco que los dos restantes formaron un “:)”). Afortunadamente nadie ha repetido esta mariconada hasta ahora.

Bolivia 0 Yugoslavia 4 - 1930

El Y boliviano persigue a un yugoslavo en el debut de los del altiplano por copas del mundo (Fuente)

Barbosa (Brasil – 1950)

barbosaTipo marcado como pocos, Moacir Barbosa Nascimento. Como arquero tuvo una gloriosa carrera sobre todo con el Vasco da Gama, club con el que debutó en 1945 y con el que conquistó seis campeonatos cariocas y un Torneo Rio – Sao Paulo. Tan bien le fue que comenzó a ser convocado con cierta regularidad con la selección en esa época blanquiazul, con la que debutó en un partido contra Argentina en 1945 (de hecho fue el primer arquero negro de la selección brasileña en toda su historia). Fue titular en el campeonato sudamericano que ganó con el scratch en 1949, y ya era indiscutible en el arco local para el Mundial de 1950. Paremos acá: como ven, estamos hablando de un arquerazo, con una trayectoria brillante y que de hecho es uno de los ídolos históricos del Vasco da Gama. Todo muy distinto de esa imagen que muchos medios dan cada que se recuerda el Maracanazo – generalmente cada cuatro años, en los especiales de relleno antes de cada mundial -, de un arquero mediocre/desconocido/manco que fue en parte culpable del resultado esa tarde. El asunto es que Barbosa fue marcado de por vida por ESA jugada en la que se consagró el gran Alcides Ghiggia y que le zampó tremenda carga maldita al buen portero brasileño:.

Viendo de nuevo ese gol se puede concluir que, en efecto, Barbosa pecó por confiado: él esperaba el pase y por eso se corrió un par de pasos al centro (no estoy vendiendo frutinha: él mismo lo admite después), lo que le dio menos campo de reacción ante el zapatazo bajo de Ghiggia, que así y todo alcanza a tocar. Pero no fue una cagada monumental, creo yo: pasa que como los brasileños son rencorosos, histéricos, vigilantes, sapos, buscadores compulsivos de chivos expiatorios y desagradecidos, todo lo tienden a magnificar. Gran parte de la afición lo señaló como el culpable de la derrota; se cuentan historias como la de una señora con su niño señalando a un ya retirado Barbosa en la calle diciéndole “Mira hijo, este es el hombre que hizo llorar a Brasil“; o la negativa de ese gran mala leche del “Lobo” Zagalo de dejarlo entrar a saludar en una concentración de la selección brasileña en 1993 porque “es mufa”…imagínate vivir con ese lastre toda la puta vida. Injusto, además, porque el portero quedó mucho más marcado a posteridad que, por ejemplo, los defensores Bigode Juvenal (de hecho el primero fue el más condenado por la prensa en esos días y el segundo fue señalado por el propio DT Flavio Costa), que fueron bailados toda la tarde e hicieron de comparsa en los dos goles uruguayos. Después de ese partido Barbosa solo jugó una vez más con su selección (en un partido de la Copa América de 1953), y no volvió a oler más una convocatoria.

Marco Antonio “El Diablo” Etcheverry (Bolivia – 1994)

Bol1Hay que buscar en documentos históricos si hay alguna foto de “El Diablo” Etcheverry dándole la mano a cierto presidente sudamericano en 1993 o 1994. Porque no de otra manera se pueda explicar la muy bizarra incursión mundialista del mejor jugador boliviano de todos los tiempos, una payasada boliática que desmerece totalmente su carrera. El equipo de Bolivia de principios de los 90 dirigido por el gran Xabier Askargorta no era de clase mundial, pero sí era difícil, sólido, compacto y jugaba aceitadito, soportado por una generación de cracks que no se había dado en toda la historia del Altiplano (“El Diablo”, “Platini” Sánchez, Ramiro Castillo, Milton Melgar) y acompañados de unos buenos laderos (Baldibieso, Cristaldo, Sandy). Todo distinto a estos tiempos en que tienen que importar a un sueco defectuoso para darle categoría al equipo. La figura indiscutible era “El Diablo“, un delantero rápido, hábil y letal, una anomalía respecto al estereotipo histórico del delantero boliviano cholo inhábil y difunto que solo hace goles en La Paz.

Las eliminatorias para el Mundial de 1994 vieron la clasificación histórica e irrepetible por toda la eternidad de Bolivia a la fase final. Pero la euforia de la afición boliviana se conmocionó cuando, ocho meses antes de comenzar el Mundial, “El Diablo” se lesionó feo la rodilla. Los pronósticos pintaban para al menos un año de recuperación, y con eso casi que se mataban las pocas opciones de los bolivianos de pasar en su grupo contra Alemania, España y Corea del Sur. Pero con un estricto plan de recuperación y mucha voluntá se logró la recuperación con una eficiencia totalmente desconocida para ese país olvidado; así que para el debut contra Alemania el 17 de Junio de 1994 – preciso el partido inaugural – “El Diablo” Etcheverry estaba listo físicamente para jugar. Como era de esperarse, no comenzó de titular – lo reemplazó el horrible de William Ramallo – pero con el marcador en contra 1-0 Azkargorta decidió pegarse de un clavo ardiendo e hizo ingresar a Etcheverry, que salió a la cancha a los 34 minutos del segundo tiempo en medio de la expectativa general. Cuatro minutos después, pasó esto…

…¡el juez Brizio Carter le puso tarjeta roja al Diablo con apenas 4 minutos en la cancha! La verdad, la jugada no parece como para expulsión. Pero ya no había nada qué hacer. Lo peor fue cuando se supo que en el informe del árbitro se catalogó la jugada como “agresión“, lo que automáticamente le asignava al boliviano una sanción de dos fechas (!). Traducido: El Diablo dependía del milagro que los bolivianos pasaran de ronda para jugar ese mundial. ¿Milagro? ¿Bolivianos? ¡Je! Un empate contra la débil Corea del Sur y una derrota contra España mandaron a Bolivia a casa. Y dejaron al mejor jugador de su historia con el pálido registro de 4 minutos jugados en todos los mundiales.

De Sordi, Dino Sani, Joel, Mazzola, Dida (Brasil – 1958)

Brasil 58

Brasil el día de su debut en Suecia 58. Arriba están De Sordi (primero de izq a der) y Dino Sani (segundo). Abajo están Joel (segundo contando al eterno masajista Américo), Mazzola (cuarto) y Dida (quinto).

Djalma Santos, Zito, Garrincha, Pelé, Vává. Sueltan estos nombres así de primerazo y hasta la tía amargada y solterona de uno que tenido menos fútbol que sexo te dice “Pffff, esos hacen parte de la primera selección campeona del mundo de Brasil en el 58”. Esos cinco más Gilmar, Nilton Santos, Didí, Zagalo, Bellini y Orlando hacen parte del Olimpo del fútbol brasileño de todos los tiempos por ser sus primeros campeones mundiales. Casi todos ellos coronaron una gloriosa carrera con su selección – varios repitieron título en el 62, y uno de ellos, adorador compulsivo del establishment, también lo hizo en el 70 – y fueron parte integral de ese título que cimentó el mito empalagoso e idílico de Brasil-fiesta-jogo bonito-samba-cracks-fútbol vistoso que tanto encandila a los débiles de carácter hasta hoy.

Ahora, si te tiro los nombres de De Sordi, Dino Sani, Joel, Mazzola, Dida lo más probable es que digas quién putas son; pero no te preocupes que no te vas a quedar con la inquietud. A estos cinco la gloria les pasó por el lado, les tocó el culo y se fue corriendo: todos ellos comenzaron el mundial de Suecia 1958 como titulares con la selección brasileña, pero fueron sucesivamente apeados por otros cracks, que se quedaron con la fama mundial – con méritos sobrados, ojo – dejándoles a ellos solo el mérito de ser mencionados en alguna reseña marginal. Ellos son los reemplazados, los que no llegaron, lo que fueron marginados para que los otros próceres se quedaran con la gloria y salieran en todas las fotos.

Vamos por partes: para el debut en Suecia 58 contra Austria, el DT Vicente Feola salió con Gilmar; De Sordi, Bellini, Orlando, Nilton Santos; Dino Sani, Didí; Joel, Mazzola, Dida, Zagalo. En este once rechinan las ausencias de los próceres ya conocidos y destacan los hoy casi ignotos que reseñaremos enseguida, ponga atención, mijo:

  • De Sordi jugaba como lateral en Sao Paulo con bastante propiedad; debutó con la selección en una copa hoy extinta contra Paraguay en 1955.
  • Dino Sani era otro de Sao Paulo, volante central con mucho criterio y que después tuvo una larga carrera que incluyó a Boca Juniors y Milan (con el que fue campeón europeo). Con la selección debutó en la Copa América de 1957 contra Uruguay.
  • Joel jugaba como puntero en el Flamengo; después del mundial se fue para el Valencia español sin muchos éxito y retornó a su tierra. Su primer partido con el scratch fue en un amistoso contra Argentina en 1956.
  • Mazzola era el seudónimo de José Altafini, delantero potente y metelón que jugaba en Palmeiras, y despues del mundial tuvo una brillantísima y larga carrera en Napoli y Juventus. Con la selección brasileña debutó en un amistoso contra Portugal en 1957.
  • Dida era delantero del Flamengo. Con la selección jugó por primera vez un mes apenas antes del mundial, contra Paraguay.

Brasil ganó 3-0 en el debut con dos goles de Mazzola y uno de Nilton Santos, así que todo tranquilo… en apariencia. Para el siguiente partido contra Inglaterra voló uno de los debutantes: Dida le dejó su puesto de titular al después mítico Vavá (delantero del Vasco da Gama) y no volvió a jugar en ese mundial. Ese partido terminó sin goles y desde ahí viene la ultraconocida leyenda que afirma que los líderes del vestuario se le rebelaron a Feola (otros dicen que en realidad los que mandaban de facto eran ellos y no hubo tal rebelión), y le exigieron que colocara para el tercer partido contra URSS a Zito y Pelé (del Santos) y Garrincha (Botafogo). Lo que significó la eyectada por default de Dino Sani, Joel y Mazzola, de los cuales solo volvería a aparecer en el torneo este último en cuartos de final contra Gales y solo por lesión de Vavá. O sea que desde el tercer partido se configuró el mítico equipo campeón con Gilmar; De Sordi, Nilton Santos, Bellini, Orlando; Zito, Didí; Garrincha, Pelé, Vává, Zagalo, el mismo que… momento que aún sobra uno y falta otro: preciso para la final (!!) De Sordi le dejó su puesto desde el inicio al algo veterano Djalma Santos (Portuguesa), otro que después no soltó el puesto con la selección ni para ir a mear. Muy salado De Sordi

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La felicidad de Djalma Santos (derecha) por alcanzar la gloria mundialista a última hora, quedó plasmada en esta perturbadora foto

El caso es que Brasil se coronó campeón del mundo por primera vez en su historia con baile a Suecia incluído, y de los relegados casi nadie se acordó después. ¿Cómo les fue en la selección post 1958? Dino Sani jugó partidos esporádicos hasta su despedida en 1960. Joel solo jugó uno más en 1961 contra Paraguay. De Sordi solo volvió a jugar tres años después, en una seguidilla de tres partidos que serían los últimos con su selección. Dida jugó dos partidos más en 1960 completando 6 en total con la verdeamarelha (en los que hizo 4 goles… maaaaaaaaal no le fue tampoco). El que menos pior anduvo pero en otro lado fue Mazzola, que no jugó más con la selección brasileña pero por su andar en el Napoli coronó convocatoria con la selección italiana, con la que jugó 8 partidos (dos como sub 23) y metió ocho goles, alcanzando a jugar incluso – sin mucho éxito – el Mundial de 1962.

Waldir Peres (Brasil – 1982)

01Contrariamente a lo que muchos piens… bue, pensábamos Waldir Peres no era un total desconocido al momento de jugar en el Mundial de 1982 con Brasil. De hecho sus performances con São Paulo ya lo habían hecho merecedor de convocatoria con el scratch desde el Mundial de 1974 (mira esa), y no fue para nada anómalo que debutara en el arco brasileño en una de las semifinales de la Copa América de 1975. Sin embargo y a pesar de ser habitual convocado en los 70, casi no olió la titular debido a la titularidad indiscutida del mala leite de Leão. Para el Mundial del 78 volvió a desempeñar el papel de compañero de viaje y buen amigo, pero la oportunidad le llegó en 1981 – recién a los 31 años – gracias a que Leão se peleó con el mítico Telé Santana. Waldir Peres agarró la titularidad en las eliminatorias ese año, y no solo no la volvió a soltar sino que tuvo brillantes actuaciones en una gira europea con su selección; por ejemplo fue muy publicitado un partido contra Alemania Federal en el que atajó tres penales (estrictamente atajó dos, uno de ellos cobrado dos veces). Pero tuvo el infortunio de cagarla en su debut al regalarle el gol a los soviéticos, como pueden ver acá:

El tema complejo de analizar sobre Waldir Peres es que, aparte de ese gol (que aparte no terminó en derrota para los suyos), no cometió más cagadas en el resto del torneo: al menos revisas los demás goles recibidos por Brasil ese mundial (uno contra Escocia, otro contra Argentina y los tres de Italia) y ninguno fue un cagadón suyo. Entonces, ¿por qué quedó esa imagen de muerto que pegó tanto en el imaginario popular? Tal vez la pifiada inicial, más su estilo no muy ortodoxo y sobre todo su pinta de mando medio de oficina frustrado por no ascender y que morbosea a las secretarias, se combinaron para dejarle un aura casi payasesca que resistió el paso del tiempo. La dolorosa eliminación de Brasil frente a Italia sería su último partido con la selección.

José Batista (Uruguay – 1986)

29F7AEAA00000578-0-image-a-22_1435244193673Al menos el lateral uruguayo José Batista se puede dar el lujo de haber jugado siquiera dos partidos completos por mundiales. El en ese entonces jugador del Español jugó como titular en el debut de los uruguayos ante Alemania Federal (empate a un gol) y en la Masacre de Nezahualcoyotl contra Dinamarca. Para el tercer partido los uruguayos tenían que ganarle a Escocia para pasar seguro como uno de los mejores terceros, o siquiera empatar para esperar un milagro de esos que solo les pasa a ellos. Batista salió otra vez como titular y, bueno, miren lo que pasó:

Resumo: a los 40 y pico segundos de iniciado el partido, con los espectadores aún acomodándose y ensayando las porras (?), y los jugadores en la cancha aún sin sudar. Batista entró fuerte sobre Gordon Strachan en una jugada más de imprudente que de mala leche. Todo parecía que iba a resolverse con una amarilla, pero el árbitro francés Joel Quiniou se desató y decidió sacarle la tarjeta roja a Batista a los 56 segundos oficiales del encuentro (!!) para convertirlo en récord mundialista. Años después circularon versiones que hablan de una supuesta predisposición de la FIFA/los árbitros hacia los uruguayos, versiones que caen algunas veces en la histeria de la conspiración. Pero seamos buenos entre nosotros mismos que hace rato que somos parceros: si esa jugada hubiera sido al minuto 60, la expulsión se hubiera visto más justificada. Todo incomprobable, lo cierto es que sí pareció que la mano se cargó contra la Celeste un poco, y supuestas declaraciones insultantes como las del en ese entonces desconocido técnico de los escoceses, un tal Alex Ferguson, no fueron ni siquiera investigadas. De todos modos Uruguay pasó con dos puntos y -5 de GD (!) a Octavos de Final entre los mejores cuatro terceros (de CUARTO: superó a Hungría solo porque esta había recibido dos goles más que ellos); pero como se encontró con la Argentina de Pasculli hasta ahí llegó no más. Hay que reconocer que si no fuera por esta jugada, del paso de José Batista en mundiales solo sería recordado por los 225 hinchas de Español… pero mejor el anonimato que esto, digo yo.

De héroes a horribles (y viceversa): Charlton vs. Huddersfield (1957)

Seguimos de parabienes (?) en La Refundación. Esta vez le traemos casos únicos de resultados insólitos, de esos que dan ganas de no salir más de tu casa o scifearte nismanearte de la vergüenza. Como cuestión aclaratoria para nuestros lectores (a los cuales los instamos a que dejen propuestas), los partidos que vamos a contar en esta sección remiten a aquellos en los cuales un equipo haya sacado cuatro o más goles de diferencia. ¿Que ponen esa cara de boludos? ¿No creen que haya equipos con 11 pechosfrescos que se dejen remontar una ventaja de tantos goles? Bueno, pasen y vean que lindas tolderías el primer caso.
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Cara de perro

 

No queremos ahondar demasiado en una previa de la final, innecesaria con el diario del jueves. Los dos mejores equipos de la Copa llegaron a la última instancia y hace apenas horas se enfrentaron en el partido de ida. Vas a leer el resumen en Clar*n, *le o C*nchallena? Nah papá, agarrá tu café de la cocina de la oficina o de esa máquina Nescaf* putrefacta, pedile un mate a esa compañera rolliza que te mira con ganas (?), zarpale un par de frutigrán a tu compañero siempre pulcro que tiene menos fútbol que la Para Ti y venite a La Refunda que te vas a divertir.

 

Tigres 0 – River Plate 0

Ante 42 mil personas que atiborraron hasta el último rincón libre el Estadio Universitario de Monterrey, Tigres recibía a River en la primer final de la Copa La Bandola de Kaviedes Libertadores 2015. Marcelo Gallardo se decidía por Tabaré Viudez en lugar de Lucho González, siendo el resto del equipo los mismos 10 que salieron a disputar la revancha con Guaraní en Asunción. Del lado de enfrente Ricard Ferretti presentaba dos cambios, el argentino Damián Alvarez por Aquino y Hugo Ayala por RIvas en la defensa.

egidio

Como se suponía, la visita salió a presionar arriba, tratando de obligar al error del rival especialmente en la salida. De esa manera el primer remate al arco fue de Ponzio al minuto de juego, aunque sin puntería. Y esa necesidad de asfixia permanente le hizo ganar una amarilla a Vangioni a los dos minutos por ir a pegar de atrás muy lejos de su zona. La primer aproximación del local fue a los 5′, con un centro desde la derecha que no pudo ser conectado por ningún atacante dentro del área. Contestó enseguida el millonario con un tiro libre desde la izquierda que Viudez intentó darle al arco para que Nahuel Guzmán la saque por encima del travesaño. El uruguayo bien parado sobre la izquierda de su ataque complicaba al lateral Jiménez, y hacia los 10 minutos el trámite era un poco mas favorable a River, que podía hacer circular la pelota y avanzar así hacia el área de enfrente. De un tiro de esquina casi Funes Mori y Mercado logran rematar, pero en ambos intentos fueron bloqueados.

El encontronazo entre Maidana y Gignac a los 14 fue lo mas interesante que sucedió durante varios minutos, con el encuentro algo planchado. A los 17 se sacudió la modorra el local luego que Egidio Arévalo Rios desbordara por la derecha y su centro, tras desviarse en Vangioni, diera de lleno en el travesaño mientras Barovero solo podía hacer vista. Quiso aprovechar el envión el conjunto mexicano y un par de minutos después Damm desde la línea de fondo colocó un buen centro picado y Sobis cabeceó justo a la posición del arquero riverplatense. Parecía que la temprana amonestación a Vangioni lo complicaba para la marca, y los locales querían aprovecharlo inclinando sus ataques sobre ese costado.

A los 25 minutos el árbitro paró el encuentro para que los jugadores se refresquen, decisión que a la distancia pareció extraña ya que no se notaba un calor extremo, además que por el horario ya el sol se había retirado a sus aposentos celestiales.Sin embargo pareció exagerada la queja de algunos jugadores del cuadro azteca, ya que el dominio que ejercían en ese momento sobre su rival no era aplastante ni mucho menos. A los 31 Sobis fue víctima de una falta de Maidana y por eso se ganó la amarilla… Sobis (?). En el minuto 35 Alario apareció en el partido y buscó muy bien un pase profundo y cuando parecía que superaba a Guzmán, el ex arquero de Newells le pudo manotear la pelota. Rivas tuvo que ingresar a los 40′ por un lesionado Ayala en el local. Un minuto después Mercado pegó a destiempo y obtuvo la amonestación que lo dejaba fuera de la revancha. Antes del cierre del primer tiempo quedó para destacar un cruce de Mora (que le provocó una sobrecarga muscular) sobre un remate de Arévalo Ríos que parecía tener destino de arco.

Para el complemento el Muñeco debía realizar dos modificaciones, sacando a los lesionados Viudez y Mora para que ingresen Pity Martinez y Bertolo. Seguía el encuentro con un ritmo anodino, lo que le convenía a River ya que podía estar tranquilo y obligaba al rival a desnudar sus falencias de juego. Bertolo trataba de romper las líneas con velocidad, y buscaba asociarse con Martinez en el toque corto y de primera. Hacia los 55 minutos lo del local ya era directamente mediocre, errando pases y con varios de sus jugadores parados dejándose ganar por sus marcas.

Hacia la hora de juego quiso presionar un poco mas el equipo de la UANL. Un remate de Pizarro tras la salida de un tiro libre bien controlado por Barovero fue la primer llegada del segundo tiempo. Durante 10 largos minutos no hubo mayores incidentes del juego para comentar, mas allá de una amarilla a Ponzio luego de su enésima falta, el cambio de Dueñas por Arévalo Rios y la expulsión de Gallardo del banco de suplentes. Recién a los 77 minutos podemos contar otra aproximación, cuando Barovero debió exigirse sobre su palo derecho para desviar un remate de tiro libre directo de Juninho.

arco

Se lo perdió Damm de manera increíble a los 83′ dentro del área y habiendo superado a Barovero, pero demoró y se abrió demasiado hasta quedar sin ángulo. Los últimos minutos mostraron cierta verguenza deportiva en el conjunto mexicano, apurando sobre la defensa riverplatense pero con la misma falta de ideas que evidenció durante los 90 minutos. Sin embargo los mediocampistas visitantes terminaron tocando y manteniendo la pelota, demostrando que el partido se jugó de la manera que quiso el conjunto de Gallardo.

barovero

Empate en cero que le queda mejor a River, que en el duelo táctico sacó ventaja aunque en el debe le queda el par de lesionados (habrá que ver con los días si llegan a la revancha) y la ausencia obligada de Mercado para el partido en el Monumental. La supuesta “conmebolización” del equipo mexicano no se vio en el campo, mas allá del empuje de Arévalo Rios y Pizarro. Muy flojo en ataque, con un Sobis que volvió a intranscedentearla toda luego de su revancha personal contra los brasileños de Internacional, y apenas algún intento de Gignac. Claro que el visitante atacó aún menos, quedando la incógnita de cómo hubiera respondido la defensa de Tigres si hubiera sido exigida a fondo. Quizás al equipo de Ferretti le pesó algo el jugar primero en su estadio, ya que en las llaves anteriores jugaba de local sabiendo el resultado requerido para avanzar, y de esa manera se encontró con la obligación de ir a buscar una ventaja por la que -salvo en los obvios últimos minutos- nunca luchó demasiado.

El miércoles que viene en el Estadio Monumental se jugarán los 90 minutos finales de esta competencia que arrancó hace ya casi 6 meses, con un River Plate que tendrá la oportunidad cierta de conseguir su tercer título en la Copa Libertadores, y también por tercera vez frente a su público, y contra un rival de los no considerados grandes en el continente.

 

De la videoteca de Jack Bauer: El estadio volvió a lucir llenísimo, es dable repetir que en toda la Copa la gente de Tigres acompañó al equipo como nunca se ha visto en Dochoslandia, lugar donde tantos los clubes como su público han ninguneado en menor o mayor medida a nuestra Libertadores.

 

Si él lo dice…

https://twitter.com/RobSchneider/status/626577705056636930

 

Dossier Táctico: Newell’s Old Boys 0 – Rosario Central 1

Intro

En el partido más atrapante de la Fecha 18 del Torneo de Primera División, se cruzaban los dos clubes más importantes de Rosario para una edición más del Clásico. Newell’s y Central prometían un duelo de técnicos jóvenes, con Eduardo Coudet debutando como entrenador desde el inicio de este certamen, y Lucas Bernardi haciendo lo propio post Copa América, siendo éste su tercer encuentro desde el banco.

Newell’s cosechó 4 unidades en sus dos primeras presentaciones. Una convincente actuación frente a Racing Club, y un empate sin goles ante Tigre. En todos sus compromisos, Bernardi presentó un 4-3-3 a la vieja usanza de Gerardo Martino. Al ser Raúl Villalba expulsado en la fecha anterior, el mediocampista central fue Diego Mateo, con Denis Rodríguez a su derecha y Hernán Bernardello a su izquierda. Como extremo derecho inició Mauricio Tévez, mientras que Maximiliano Rodríguez se ubicó por la izquierda. Por último, Ignacio Scocco se colocó de centrodelantero.

Algo que ha caracterizado a este Rosario Central de Coudet son sus cambios de esquema, maleables y teniendo en cuenta qué jugadores componen su mediocampo. Ha transitado por el 4-1-4-1, pero últimamente se ha inclinado por el 4-2-3-1, tal como aconteció en la jornada en el Marcelo Bielsa. El doble contención estuvo a cargo de Damián Musto y Nery Domínguez. Delante de ellos, se posicionaron Franco Cervi por derecha, Jonás Aguirre por izquierda, y César Delgado por el centro, apenas detrás del goleador Marco Ruben.

Inicial

Formaciones iniciales

El elenco leproso dispuso un encuentro que partiera de su toque en corto desde línea de fondo, a partir del retroceso de Mateo y que los zagueros Marcos Cáceres y Leandro Fernández extendieran su posición a los flancos. Para enfatizar la idea, adelantaba a los laterales Franco Escobar y Milton Casco hasta la línea divisoria. Sin embargo, las características de los otros volantes rojinegros hacían que Bernardello retrase su posición para entablar diálogo en corto con Mateo, mientras que Denis Rodríguez, por el contrario, buscaba posiciones ofensivas al vacío.

Newell's Ataque 1

De esta forma, los avances por izquierda encontraban el toque entre centrales y Mateo, pero también sumaban Bernardello como receptor, antes que Casco. Bernardello desde allí podía abrir con el lateral, que incluso adelantaba más su línea, con el propósito de centrar en 3/4 o extender hacia Maxi Rodríguez en maniobra individual. De lo contrario, Bernardello profundizaba por el centro con Scocco para que reciba de espaldas y opte por disparar, abrir con Casco, o tocar hacia un Maxi Rodríguez cerrándose en diagonal de izquierda al centro.

Newell's Ataque 2

Cuando los avances por la banda pasaban hacia Casco y Maxi, Denis Rodríguez se ofrecía como descarga cerca del borde del área, para que Scocco y Tévez permanezcan en el punto penal. Bernardello se quedaba detrás suyo, con lo que ambos volantes de salida quedaban en una posición lineal. Sin embargo, si Denis Rodríguez optaba por sumarse al área, Bernardello podía subir por sorpresa para aprovechar el espacio libre y desde allí filtrar a Scocco o abrir juego con Tévez.

Newell's Ataque 3

Por derecha, el progreso desde Cáceres y Mateo encontraban a Escobar abierto, con Bernardello replegándose levemente. Si bien Denis Rodríguez se podía mostrar para tocar, en general rehusaba de ello, yéndose al ataque, para que el callejón quedase liberado a Tévez. Escobar o Mateo lo podían buscar por largo para que maniobre frente a Cristian Villagra. Si Tévez recibía el balón más atrás, la devolución hacia Mateo podía encontrar a Denis Rodríguez más suelto para centrar, o volcar el esférico a un corrimiento de Scocco hacia la punta derecha para que aguante y descargue al vértice del área con un Denis Rodríguez ingresando.

Newell's Ataque 4

De todas formas, por el ímpetu defensivo de Central, muchas veces Newell’s debió recurrir al pelotazo en largo de Oscar Ustari o de sus zagueros. El Canalla enfatizó la cobertura en los volantes ofensivos receptores, permitiendo que Leandro Fernández o Cáceres trasladen, para que busquen pelotazos en largo frontales a Scocco (para que la baje hacia uno de los Rodríguez), o cruzados hacia los extremos.

Coudet planificó un 4-4-1-1 defensivo en donde los dos delanteros tuvieran un serio compromiso a la hora de la primera línea de presión. Ruben corría por todo el frente de ataque obturando el progreso de los centrales, mientras que Delgado quedaba firme con el desplazamiento de Mateo. Incluso, si Ruben debía seguir el balón hacia una punta y Mateo había retrocedido, invertían momentáneamente roles, con Ruben recuperando la posición sobre el círculo central y Delgado algo más adelante.

Los otros dos enormes sacrificados fueron los volantes externos de características ofensivas. Jonás Aguirre y Franco Cervi debían lidiar con el retroceso para tapar a los marcadores de punta del rival (incluso yendo más atrás de la línea del doble 5 en caso de requerirse). Cervi en particular cumplió una prolija y encomiable labor en ese sentido. Musto bloqueaba a Denis Rodríguez y Nery Domínguez a Bernardello, con Musto siendo agresivo y Domínguez usualmente cerrando por su espalda. También aquí podían existir intercambio de puestos, tanto en forma vertical (Domínguez buscando a Bernardello y Musto quedándose con Denis Rodríguez) como horizontal (Musto adelantado siguiendo el toque en corto de Mateo a Bernardello, y Domínguez cerrando con Denis Rodríguez al otro sector).

Por último, los laterales, muy agresivos, custodiaban a los extremos. Álvarez con Maxi y Villagra con Tévez. Quedaban Alejandro Donatti y Javier Pinola para lidiar con Scocco, siendo Pinola el encargado de ir al choque en las disputas aéreas.

Este buen trabajo de la Academia complicó sobremanera a Newell’s, que no hallaba salida criteriosa y debía extenderse en pelotazos que le permitían a Central capturar la segunda jugada. Con las líneas de pase interceptadas, y con Ruben y Delgado muy aptos para recuperar balones en el círculo central, la Lepra intentó sortear esa barrera con pelotazos que permitían el anticipo de Musto-Domínguez, o el cierre por detrás de Pinola. Newell’s no podía tocar, tenía los laterales bloqueados, y además Denis Rodríguez se mostró más incómodo que en partidos previos (jugó por derecha y no por izquierda), siendo absorbido por Musto.

Con esa premisa de recuperar bien arriba para salir disparado de contra, Central diagramó su ataque. Cualquier recuperación de Ruben o Delgado en el centro (con el acople del doble 5) motivaban una salida en largo de pies de Domínguez, Musto o el propio Chelito. El destinatario habitual era Ruben, pero en caso de haber pivotado y tocado atrás, se desprendía Aguirre de izquierda al centro para picar a espaldas de la defensa. Asimismo, dado el juego adelantado de Ustari, se probó con insistencia de larga distancia desde mitad del terreno.

Central Ataque 1

Con el balón en su poder desde línea de fondo, Central apeló mucho al pelotazo a Ruben como variante para que Mateo deba sumarse a los centrales. Delgado, en gran movilidad, era el destinatario principal de las asistencias de Ruben, y desde su posición poder abrir juego preferentemente por izquierda con el tándem Villagra-Aguirre. Pero si Central perdía con la zaga oponente, la pérdida del 5 rival ocasionaba espacios para que Domínguez y Musto se hagan de los balones sueltos y desde allí repartan juego.

Central Ataque 2

Usualmente se inclinaron por la izquierda, donde de Domínguez y Musto el esférico recalaba en Villagra para que trasladase. Aquí Central no mostró tanto la tradicional carta del desborde de Aguirre, sino más bien optó por el toque en corto de Aguirre con Delgado para profundizar con un pivoteo de Ruben cerca del tiro de esquina. Ruben sacaba la pelota al centro hacia Delgado o Cervi, y ellos podían rematar o extender hacia la subida de Pablo Álvarez. El otro movimiento clásico consistió en el toque entre Musto y Villagra para jugar en largo por la banda con Delgado, mientras Aguirre se desplazaba en diagonal al área. Delgado así tenía lugar para maniobrar y centrar.

Central Ataque 3

Por derecha, la salida de Donatti a Domínguez podía culminar en una habilitación en largo hacia Ruben o hacia Cervi por la banda, pero generalmente siguió en Álvarez para que éste se la haga llegar a Cervi en 3/4. El juvenil mostró tendencia a la diagonal hacia adentro con balón dominado, lo que lo facultaba para tocar con Ruben o retrasar con Domínguez, y que ambos abrieran para el centro de Álvarez.

Central Ataque 4

Newell’s, ante ello, dispuso un 4-1-4-1 defensivo con Scocco molestando a los zagueros, y tanto Maxi como Tévez retrocediendo con Álvarez y Villagra, siendo Tévez el de mayor responsabilidad de los dos. Denis Rodríguez iba en búsqueda de Musto, mientras que Bernardello quedaba con la doble misión de obturar a Nery Domínguez, y ser la rueda de auxilio de Casco en su duelo con Cervi. Mateo sobraba por detrás de ellos custodiando a Delgado y sumándose a la defensa para marcar a Ruben, que era prioridad de los centrales. Por último, Escobar quedaba para luchar frente a Aguirre.

En este ritmo trabado, luchado, sin mucha salida en corto y con mucho balón dividido, Central se fue sintiendo mucho más cómodo que el local. Tras unos minutos iniciales de estudio y paridad, prontamente Musto y Domínguez coparon el centro del campo en ambas facetas del juego. Primero, bloqueando a los volantes internos de un Newell’s imposibilitado de generar fútbol. Y segundo, a la hora de la distribución y del primer pase, tanto en corto como en largo.

Con el buen bloqueo defensivo, sustentado en el gran encuentro de los dos puntas, Central fue probando con contragolpes verticales a partir de recuperaciones veloces. Tras un pase entre líneas de Delgado a Aguirre que fuerza a Ustari a cerrar como líbero, luego Ruben recupera ante Mateo y de mediavuelta intenta desde el círculo central, dominando fácil el arquero.

Poco a poco, la tendencia fue mostrando a un Central proclive a explotar su punta izquierda con los desplazamientos de Ruben y Delgado hacia ese sector. Así, un lateral de Villagra hacia Ruben encuentra al 9 bien plantado ante la marcación de Cáceres. Centra por bajo al semicírculo, hallando allí a Delgado, que abre hacia Álvarez. El lateral elude con una finta a Maxi Rodríguez y centra pasado, por lo que el cabezazo exigido de Delgado es contenido sin problemas por Ustari.

En su desesperación por hallarse inconexo, y dado que Central los liberaba como estrategia, Newell’s se fue repitiendo en el pelotazo frontal o cruzado, y en los desplazamientos de Fernández y Cáceres cruzando la mitad de cancha. Tévez era neutralizado por un Villagra con la misión de impedirle darse vuelta, lo que lo obligaba a retroceder, y así (con Escobar bloqueado por Aguirre), Musto podía salir a presionar a Mateo. De esta forma, Denis Rodríguez quedaba fuera del circuito. En el otro flanco, Casco no podía sorprender porque Cervi lo cubría férreamente sin soltarlo, mientras que Maxi Rodríguez quedaba demasiado estático por la banda.

En esta serie de pelotazos, así se generó quizás la única distracción entre zaga canalla y su mediocampo. Leandro Fernández busca por alto a Scocco, que baja de cabeza hacia atrás. Maxi, en un diagonal, se posiciona para recibir y disparar en buena posición, pero lo hace desviado.

En ese desconcierto colectivo que consistió la gestación de juego leprosa, terminó siendo Scocco con el recurso de su pegada el que sacase algún resquicio. Tras una falta de Cervi a Casco en 3/4, el tiro libre con ángulo sesgado de Scocco fue igualmente al arco, obligando a Mauricio Caranta a intentar retener y luego irse con balón y todo al tiro de esquina. Y de ese córner, Scocco remataría olímpico, dando en el travesaño del arquero.

No obstante ello, seguía siendo Central el que imponía el ritmo, con un tándem Musto-Domínguez in crescendo, a la vez que iba disminuyendo la producción de los volantes rivales. Se siguió procurando jugar en largo para cortar a Mateo de Bernardello y Denis Rodríguez, aprovechando el espacio entre ellos. Y por las bandas, con Aguirre-Villagra de un flanco, y particularmente Cervi-Álvarez del otro, se generaban faltas a balón parado por infracciones recurrentes de un Newell’s errático y tardío.

Y esa postura errática se mantendría en la pelota quieta, donde Central pudo capitalizar en más de una oportunidad. El Canalla estuvo astuto para recobrar todos los rebotes aún en estas maniobras. Primero, un córner de Delgado es despejado por Scocco, pero Aguirre recibe libre desde la medialuna. No logra controlar con corrección y desvía considerablemente su remate. Luego, un tiro libre de Cervi desde la izquierda se encuentra con Mateo, mas Villagra captura el balón dividido. Prueba suerte de larguísima distancia, hallando a Ustari bien ubicado.

De allí, Ustari sale en largo con las manos, y permitió resaltar la gran virtud en el anticipo de Central. Domínguez captura antes que Scocco, y luego Álvarez traba con Casco hasta escaparse por la banda. Su centro encuentra una muy mala salida de Ustari, que en su afán por interceptar, cachetea el balón y lo deja vivo al borde del área. Aguirre se hace del esférico pero remata muy ancho de zurda. Central era superior en la intensidad y en el funcionamiento defensivo colectivo, con orden y desdoblamiento para neutralizar al rival y luego desplegarse.

Newell’s ingresó en un desconcierto donde reventaba todo balón desde su línea de fondo, y sus delanteros no podían ser abastecidos. Central, sin el juego atildado de otros compromisos y apelando a su estrategia inicial, era amo y señor del encuentro entablado, bajo lineamientos de rigor físico y mucho balón suelto. Así, siguieron apareciendo las jugadas detenidas, con una pobrísima marcación en el local. Delgado prueba centrando desde la izquierda, y Scocco rechaza para arriba. El balón pica en el área con un bote raro, y la disputa aérea de Musto con Mateo deriva en una buena volea de Álvarez, que motiva una mejor reacción de Ustari a puro reflejo. De allí vendría un tiro de esquina de Delgado abierto, hacia el semicírculo. Primero Pinola no conecta, pero sí lo hace por detrás Donatti de mediavuelta, apenas arriba. Por último, un córner de Aguirre desde la punta izquierda genera un nuevo borbollón en el área. Ruben de espaldas no logra girar, y Bernardello le puntea el esférico. De frente, Domínguez intenta rematar, encontrando al propio Bernardello en el camino, que desvía su trayectoria. El esférico deriva en un Álvarez que había quedado liberado por la izquierda, pero se apresura al definir de cabeza, marrando su disparo. En un lapso de 15 minutos, Rosario Central contó con 5 aproximaciones a balón detenido donde Newell’s fue deficiente en la marca.

La última media hora del primer tiempo se condujo por carriles aún más friccionados, donde Central en cierta forma ingresó dentro de los carriles de nerviosismo que venía aquejando a Newell’s. Villagra y Domínguez así vieron tarjeta amarilla, el encuentro se hizo aún más cortado, y el Rojinegro, aún sin mejorar, al menos observaba cómo su oponente ya no podía generarle situaciones de riesgo. Recién sobre los minutos finales se vio un atisbo de reacción en la Lepra, gracias a que Maxi Rodríguez probó sorprender con diagonales de izquierda a derecha que lo hicieran más partícipe del juego en corto, y así volver hacia Bernardello y Mateo para extenderse a un Casco liberado por la banda que pudiera centrar o jugar con Scocco. Con empuje y sin mucho fútbol, Newell’s terminó generando infracciones que motivaron en el cierre un nuevo tiro libre de Scocco (esta vez alto), y cierta sensación de intentar emparejar las acciones desde lo emocional.

Así se fueron al descanso, con Central con mejor performance. Sin ser un encuentro de gran individualidad técnica, tácticamente el Canalla ejecutó la idea que Coudet tenía en mente. En contrapartida, la desazón de Newell’s radicaba en haber intentado plantear un partido desde la posesión y el toque, y verse imposibilitado de imponer condiciones. Se jugó como quiso Central, y bajo esas reglas fue superior.

Para el complemento, ambos conjuntos introdujeron variantes. Central debió retirar a Jonás Aguirre (de mucho sacrificio y con algunos arrestos individuales de interés) por lesión, ingresando Franco Niell en su lugar. Se mantuvo el 4-2-3-1, pero ahora Delgado pasó a jugar por derecha, Cervi fue cambiado al sector izquierdo, y Niell fue el segundo punta por detrás de Ruben. Por su parte, Bernardi dispuso la salida de Mateo para que ingrese Daniel Mancini, quien había sido titular en ambos encuentros previos, con buenos minutos ante Racing. De este modo, Bernardello ofició de volante recuperador, con Mancini a su derecha y Denis Rodríguez desplazado a la izquierda.

El cambio benefició la estrategia del local al tener dos volantes con mejor manejo y predisposición ofensiva que antes, donde parecía sobrar uno de Bernardello o Mateo. Con Denis Rodríguez por izquierda, la salida pareció tener algo más de fluidez, recalando en la apertura de Bernardello y Leandro Fernández hacia Casco (con mejor partido en el segundo tiempo). Casco o Bernardello jugaban para un Denis Rodríguez soltado por el centro que, de primera, pudiese abrir con Maxi Rodríguez. Así, Maxi tenía espacios para centrar, o cedía atrás con Casco. De lo contrario, la maniobra partía de Casco hacia Denis Rodríguez en corto para que fuese Maxi el que se desplace al centro y permita la subida del lateral por la banda.

Newell's Ataque 5

Por derecha, Bernardello recaía en Mancini para que, con panorama de frente, juegue en largo hacia Tévez o previamente hiciera escala en Escobar. Tévez, de todas formas, prefirió recibir en abierto en 3/4 para jugar paredes, lo que facultaba a Scocco o en menor medida Mancini a romper filas en búsqueda de una devolución. Se siguió empleando la ruptura directa desde Cáceres a Scocco por bajo para que pivotee y retroceda en uno de los volantes.

Newell's Ataque 6

Central tuvo un inicio algo dubitativo, intentando reacomodar sus piezas en la faceta defensiva. Tanto Cervi como Delgado habían estado muy bien en sus roles, pero aquí cambiaron. Cervi modificó su punta, con idéntica disciplina, mientras que Delgado pasó a bloquear a Casco, con quien inicialmente tuvo algunos problemas. Niell, por su parte, asumió el mismo rol que antes competía al Chelito, rotando en el frente de ataque con Ruben.

Tras esos minutos iniciales, pronto se fue acomodando la visita. Delgado fue leyendo mejor en el anticipo y siguió recuperando balones, aunque ahora como ayudante y en posiciones más replegadas. Newell’s, pese a esa supuesta impresión de mejora, no generó peligro, siendo lo más destacado un rompimiento por sorpresa de Bernardello por derecha tras cortar ante Domínguez, que generó una pared con Tévez y un posterior centro del volante defensivo que no llegó a destino.

Coudet no se desapegó de sus papeles iniciales. Siguió empleando el pressing y el balón hacia Ruben, además de probar la larga distancia apenas recuperara el esférico. Pero agregó un nuevo funcionamiento en otros detalles debido a las nuevas características de sus atacantes. Por derecha hizo énfasis, donde Álvarez y Nery Domínguez jugaban con Delgado para que avance y centre desde 3/4, o para que desde mitad de cancha busque a Ruben por detrás de Leandro Fernández. En caso de recibir de espaldas, lateralizaba con Nery Domínguez para que fuese él el lanzador. Fue notorio el intento por buscar diagonales de Ruben entre los centrales.

Central Ataque 5

Por izquierda, el juego permitió que Cervi se desprendiese un poco más, pasando desde Musto a Cervi (con posible pivoteo de Niell), y así darle espacios para que el creativo desborde por la banda o busque una diagonal hacia adentro que libere a Villagra. Tras el pivoteo, Niell se añadía al frente de ataque buscando el anticipo en el primer poste, con Ruben buscando por el segundo.

Central Ataque 6

Falto de reacción colectiva, y con un irresoluto Tévez de escaso aporte, Newell’s lo retira para que lo sustituya Víctor Figueroa. Si bien Figueroa se ubicó en el mismo rol, sus características son otras, lo que introdujo intentos algo diversos en ataque. Por izquierda se mantuvo la misma estructura, pero por derecha, Mancini extendía en Figueroa, que fiel a su tendencia se cerraba con traslado de balón. Ello posibilitaba dos chances: Una, el retroceso con Mancini o el pivoteo con Scocco para que insistan por el lateral con la proyección de Escobar. Y dos, que Figueroa permita el acople de uno de los Rodríguez al área, para que el otro reciba bien abierto por izquierda y centre.

Newell's Ataque 7

Pese a que Newell’s había levemente mejorado, las condiciones del partido las marcaba Central, con la firmeza de Domínguez-Musto inalterable, y con Cervi poco a poco contribuyendo en forma esporádica en ataque. El replanteo táctico forzó a desentenderse de la faz ofensiva hasta que cobró nuevos bríos. Así, tras maniobra de Cervi gana un tiro de esquina que coloca en la cabeza de Álvarez. Su anticipo en el primer poste sale desviado.

Centro

Formaciones tras las modificaciones de Niell, Mancini y Figueroa

Y luego, la idea de buscar a Ruben (de enorme encuentro) entre líneas desde Musto o Domínguez terminó dando sus frutos. Musto toca atrás con Álvarez, que prolonga con Delgado. De primera, el Chelito juega con Domínguez, que inmediatamente busca en forma magistral y por elevación a Ruben. Pifia el despeje Leandro Fernández, y Ruben define al segundo palo de un Ustari que está demasiado habituado a jugar de líbero por las permanentes desatenciones de su zaga, y aquí tras el yerro de su compañero quedó sin referencias del arco. 1-0 merecido por el trámite en todo el encuentro.

Si Newell’s estaba imposibilitado de cohesionar sus líneas, con la derrota parcial se tornó un manojo de nervios. Con Scocco como abanderado, moviéndose por el frente de ataque intentando generar espacios, era el único receptor de los envíos por largo de sus zagueros, ante el estatismo de la línea media y el buen bloque colectivo que presentaba Central. En uno de los pocos intentos, Cáceres busca por bajo a Scocco, que es trabado por Cervi. Despeja Álvarez, y Mancini se hace del balón de frente al arco, rematando muy por encima de media distancia. Un reflejo de lo que era el elenco de Bernardi.

Mientras Central apelaba a seguir con la misma tónica pero replegándose apenas unos metros que le permitiesen espacios para ser punzante de contragolpe con Cervi, Newell’s gasta su última modificación con Martín Tonso entrando por Denis Rodríguez. En el 4-3-3, Figueroa se desplazó hacia el puesto de volante por izquierda, con Tonso delante suyo. Scocco y Maxi compartieron el frente de ataque, con tendencia a ser dos centrodelanteros, pero con Maxi algo volcado hacia la derecha si hiciese falta.

El cambio no aportó mayores modificaciones, y retrasó a Figueroa como mero asistidor en corto desde atrás. Newell’s intentó con centros desde la izquierda de Tonso y Casco, más las aperturas hacia Scocco por derecha en sus intercambios con Maxi, siendo el delantero, con amor propio, de lo más destacable en una pobre presentación leprosa.

Newell's Ataque 8

Los espacios Central los comenzó a capitalizar, ya con Delgado mejor afirmado en la marca. El propio Chelito roba a Maxi Rodríguez de espaldas, y Álvarez juega por el centro con Cervi. Éste extiende hacia Villagra, que aprovecha que el juvenil le pasa por su espalda para enganchar y rematar desde lejos al primer palo, desviado.

Coudet sustituye a Delgado, de gran contribución, por José Luis Fernández. Nuevamente modifica sus extremos, con Fernández ubicándose por izquierda y Cervi retornando a la derecha. Fernández ingresó con buen pie,  dándole otra variante al ataque que hasta entonces no había tenido. Por izquierda, Musto jugaba con Ruben para que baje hacia Fernández y éste pudiera en diagonal al centro rematar, abrir hacia Cervi o buscar por bajo a Niell. De lo contrario, quedaba liberado el flanco para Villagra. Por derecha, la conexión entre Cervi y Domínguez permitía que Nery siga buscando por elevación, o que tanto Domínguez como Álvarez profundicen con Ruben para que pudiera abrir hacia Cervi.

Central Ataque 7

En uno de sus primeros contactos, José Luis Fernández es foulado al borde del área, permitiendo un misil de Donatti que Ustari en gran intervención logra abortar. Y el partido parecía extinguirse, en los minutos finales, en una inexorable victoria ante la impotencia local.

Pero llegó cierta cuota de fortuna a favor del Canalla. Primero, en una distracción severa de la marca zonal visitante, un córner de Figueroa encuentra absolutamente liberado a Maxi Rodríguez, que tiene tiempo para medir el remate e impactarlo de volea. El balón rebota en el muslo de Musto y se va a un nuevo tiro de esquina. Y por último, sobre la hora, Caranta se resbala en una salida en largo, dejándole el balón a Maxi. Rodríguez remata al arco bombeado, con gran justeza y ante un arquero desesperado en el retroceso, impactando el esférico en el segundo poste, y con Álvarez pudiendo cerrar antes que Scocco capture el rebote.

Newell’s, ya rendido, incluso pudo sufrir un gol más. Musto por bajo localiza en tiempo adicionado a José Luis Fernández, que desde el vértice del área encara y supera a Cáceres. Su disparo a quemarropa es bloqueado por Ustari, y Niell se pierde el rebote (aunque con incomodidad en el cabezazo) debajo del arco. Luego, Coudet introdujo a Maximiliano González por Cervi, sólo a los efectos de consumir segundos.

Final

Formaciones hasta el ingreso de Maximiliano González en el descuento

Ganó merecidamente y con convicción Central. Planificó un partido pensando en sus virtudes y en el adversario, transitándolo en los carriles que pensaba favorables, y dentro de esa ley se impuso. Con un gran sacrificio en sus atacantes a la hora de marcar y retroceder, con enorme equilibrio en su doble contención y su zaga central, y con mucha verticalidad para explotar el adelantamiento de Newell’s, hizo méritos para cosechar las tres unidades. Enorme partido de Ruben y Delgado a la hora de recuperar esféricos, con Ruben muy sacrificado en el pivoteo de espaldas, y con el Chelito fino en posicionarse en espacios libres. Sin puntos flacos, las dos figuras de Central fueron Musto y particularmente Nery Domínguez, dictaminando los tiempos del match desde su quite, ubicación y precisión. Buena performance de Pinola, bien secundado por Donatti y Álvarez. Cervi no desniveló como acostumbra pero dio un salto de calidad en cuanto rigor táctico, aplicándose en beneficio del equipo. Coudet, por su parte, demostró un interesante pragmatismo para amoldarse a un encuentro que dista de presentaciones anteriores, pero explotando bien las falencias del local. El Canalla sigue prendido, con tan solo una derrota y a 5 unidades de Boca Juniors.

Newell’s se queda apesadumbrado por haber sido superado en lo estratégico. Nunca pudo implementar su ideología, y estuvo incómodo los 90 minutos. Prácticamente no remató salvo por arremetidas de balón parado de Scocco hasta que ocurrió la maniobra del final. Todavía es un elenco en formación que está intentando dejar la etapa Gallego para retornar a algo que en años anteriores le funcionó, pero contó con severos desacoples en su zaga central (con Cáceres jugando por primera vez allí desde que está en Rosario). Más allá de rendimientos por debajo de la media (Tévez, Denis Rodríguez y el propio Maxi), la preocupación es cómo fue superado tácticamente por su rival. Nunca le encontró la vuelta al encuentro, y si pudo olfatearse un atisbo de equiparación, fue mediante enjundia y garra. Scocco, Ustari (sacó tres pelotas de gol y está obligado a jugar demasiado adelantado por esquema y fragilidad defensiva), algo del segundo tiempo de Casco y la tenacidad de Bernardello, lo más destacable. Bernardi deberá aprovechar los encuentros que quedan en disputa para potenciar a jóvenes que han mostrado buen potencial.